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Belén Navarrete, enfermera de infecciosos

Publicado: 03/02/2021: 9993

Día de la Enfermería

La tercera ola ha vuelto a desbordar el sistema sanitario y la enfermera de Enfermedades Infecciosas, Belén Navarrete, lo ha vivido en primera persona. Asegura, sin embargo, que todo lo que está ocurriendo «nos ayudará ser mejores»

 ¿Cómo ha cambiado vuestro trabajo el Covid?

Antes era la misma labor, atender a una persona que sufre, enferma y cuyo su ingreso se prevé largo, al menos en mi servicio. Ahora se complica, pues es una enfermedad nueva y desconocida, nos tenemos que vestir de "astronauta" (EPI de protección), como le digo a mis compañeros, y apenas se nos reconoce, hasta tal punto que, en ocasiones, no nos reconocemos ni entre nosotros. Eso le crea angustia al paciente y, en ese aspecto, tenemos que ser creativos. La labor de la enfermería es cuidar, es un arte.

Un año después de que todo empezara, esta tercera ola nos está desbordando a todos. ¿Está más preparado el sistema sanitario? ¿Y vosotros?

El sistema sanitario no está preparado, se prepara a medida que las circunstancias nos desbordan. Tenemos que ir preparándonos y adaptándonos, pues es una pandemia que sobrepasa a otra que ya hemos vivido, como sucedió en los años 90 con el sida.

¿Cómo se prepara un profesional para hacer frente a una pandemia de estas dimensiones?

Aún estoy en proceso de aprendizaje, ensayo y error. Estamos irascibles, hay días que discutes por tonterías en tu hogar. Hoy he leído una homilía del Papa Francisco y me daba respuesta a mi vacío, pues hay momentos que no consigo reponerme y llego a casa abatida. En esta homilía dice "Dios te enseñará lo que es la resiliencia", Él, sólo Él. Ahí tengo la respuesta.

Se habla mucho de la sobrecarga laboral pero ¿y la emocional? ¿Cómo se puede llevar esto adelante psicológicamente? Porque estáis en contacto diario con muchas situaciones de dolor.

Al tener fe quizás puedo pedirle a Dios fortaleza y pedirle a mi Madre María Santísima que interceda por mí. Aún así tengo a mi familia y amigos que me quieren con locura y es mi mayor apoyo. Entre compañeros lo estamos dando todo unos por otros. Si hay que llorar se llora, si hay que reír se ríe. Si hay que desahogarse, aquí estamos para darnos apoyo mutuo.

¿Qué momentos han sido los más difíciles y cuáles los más satisfactorios?

Los más difíciles han sido cuando he tenido que leer una carta de despedida de los familiares a un paciente antes de sedarlo, ya que su muerte era inminente. Lo más satisfactorio es cuando un paciente me reconoce al llegar solo por mi voz y me dice: "te echaba de menos, ¿dónde estabas?”.

¿Cómo os ayuda la fe? ¿Tiene sentido esto desde Dios? ¿Compartís vuestra experiencia cristiana con los compañeros o los capellanes?

*La fe para mí lo ha sido todo. Sin ella no hubiese podido resistir a tanto sufrimiento en tan poco tiempo. Han sido meses durísimos. Dios no tiene la culpa de esta pandemia pero seguro que todo lo que pase en nuestra vida nos servirá para aprender a ser mejores. A pensar más en los demás, a valorar más los miembros de nuestra familia debido al confinamiento. Valorar más la amistad, pues las relaciones sociales disminuyen muchísimo. A tener paciencia con uno mismo y erradicar la inmediatez de nuestra vida. He tenido mucho trato con los Capellanes, cuando se han sentido desbordados, les he ayudado a dar la comunión. Ellos me han escuchado, me han confesado, me han visto llorar. Y mis compañeros, algunos no creyentes me han llegado a decir " Reza por mí, que a ti te escuchan".

Ana María Medina

Periodista y portavoz de la Diócesis de Málaga

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