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Cáritas apoya la reconstrucción social tras el Covid-19

Publicado: 05/06/2020: 10117

El director de Cáritas Diocesana de Málaga, Francisco José Sánchez Heras, ha participado en “Málaga, cohesión social”, el foro municipal celebrado el 3 de junio en el salón de plenos municipal.

Con objeto de afrontar la crisis generada por el covid-19 y paliar en la medida de lo posible los devastadores efectos que está provocando, el Ayuntamiento de Málaga ha creado distintas mesas de trabajo en la que se encuentran representadas una treintena de asociaciones de la ciudad, que se han visto obligadas en los últimos meses a incrementar sus esfuerzos para atender las necesidades de centenares de familias duramente golpeadas por las consecuencias de esta pandemia.

Durante su intervención, el director expuso las distintas propuestas, aportaciones y demandas de Cáritas Diocesana de Málaga para hacer frente a la difícil situación social actual a la que nos enfrentamos:

Servicios Sociales: Urge más que nunca el refuerzo de los Servicios Sociales Comunitarios para poder dar una respuesta ágil e integral a las demandas de las familias. Los procedimientos administrativos para las ayudas, muchas veces son una carrera de fondo, cuando no un obstáculo, para que las ayudas sean educativas y promocionales.

Vivienda: En estos meses, todos hemos comprobado cómo la vivienda es la primera línea de defensa contra una pandemia como la del coronavirus. Esta crisis ha venido a empeorar la situación de la vivienda y la exclusión residencial que ya existían en nuestra ciudad. Reiteramos la necesidad de un pacto por la vivienda en Málaga, un gran acuerdo político, y además decimos que es prioritaria la promoción de vivienda en alquiler social de promoción pública. Mientras estos recursos no se pongan en marcha, no podremos prevenir, entre otras cosas, el sinhogarismo.

Soledad: Ha quedado en relieve el drama de la soledad en nuestra sociedad, una realidad que ya venía siendo un problema social importante, y que con la crisis ha vuelto a destaparse. Vivimos ya en la “sociedad de los cuidados”, y esta crisis también nos debe llevar a reconocer y valorar el trabajo de los cuidadores en todos sus modos. Creemos necesaria la puesta en marcha urgente de una mesa de coordinación entre instituciones para el desarrollo de programas de apoyo de aquellas personas mayores más vulnerables, que disponen de escasos medios económicos y que no cuentan con una red relacional de apoyo.

Personas sin hogar: Desde el comienzo de la crisis se ha hecho un intenso trabajo para proteger, cuidar y apoyar a estas personas totalmente desprotegidas ante un estado de alarma. Pensamos que en estos momentos tenemos que aprovechar la experiencia de trabajo conjunto con otras entidades del sector para disponer a la ciudad de recursos residenciales suficientes. Aumentar el número de plazas de alojamiento es una necesidad.

Migrantes: Nos preocupa la situación de desamparo en la que se encuentran las personas no empadronadas e indocumentadas por no poder acceder a prestaciones sociales, lo que supone un gran escollo para la normalización de la vida de estas personas. Es necesario que se permita el empadronamiento a personas extrajeras sin documentación en vigor, puesto que de lo contrario se encuentran absolutamente desprotegidas.

Brecha digital: Observamos con preocupación la gran brecha que se ha abierto entre quienes pueden tener acceso a los medios digitales y quienes no, con la consiguiente desigualdad social en la promoción educativa y formativa. La situación escolar está siendo muy penosa para familias que no pueden seguir el ritmo de estudios en sus casas: sin conexión, sin conocimientos digitales, sin dispositivos, etc. Corremos el riesgo de volver a una nueva versión de analfabetismo como una nueva barrera para la integración.

Ingreso mínimo vital: Éste ha sido una constante reivindicación de Cáritas desde hace años. Sabemos que será un alivio para muchos hogares que viven en extremas condiciones de vida. Era necesario que la sociedad se responsabilizara de los últimos, que no tienen las mismas posibilidades de salir de su situación por sí mismos. No debería generar dependencia ni pasividad, y sí promocionar el trabajo y la autonomía. Debe ir acompañado de los procesos de inclusión social para no terminar acostumbrándonos a un desempleo estructural, un empleo precario y una desigualdad integrada.

Tercer sector: Consideramos fundamental la coordinación con el tercer sector de acción social, quien en estos meses de crisis ha estado a la altura de la gravedad y emergencia de la crisis. La solidaridad de los malagueños ha sido imponente. Debemos aunar la voluntad y el esfuerzo de todos los poderes públicos y de todos los agentes sociales donde el Tercer Sector y el conjunto de la sociedad civil juegan un papel fundamental. No podemos seguir mirando la realidad desde los antagonismos. Si no fuese por el compromiso cívico y por el protagonismo social de los ciudadanos difícilmente podríamos construir el bien común.

Cáritas Diocesana

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