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«Pentecostés sí o sí, llenos de fe y esperanza»

Publicado: 05/06/2020: 5641

Antonio Martín Solís

Antonio Martín Solís es el hermano mayor de la Muy Venerable Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Ronda.

El coronavirus ha dejado a los rocieros sin romería, es decir, sin camino, sin aldea y sin la convivencia que genera, pero no sin Rocío y sin su celebración: Pentecostés, ya que en estos momentos difíciles hemos demostrado que la fe que profesamos a la Blanca Paloma está más viva que nunca.

El camino hasta este domingo no ha sido fácil, el desconsuelo y tristeza inicial por lo perdido este año a consecuencia del COVID-19: la procesión de la Virgen por Almonte, donde se encuentra desde el pasado mes de agosto; el traslado hasta su aldea y la romería, se ha tornado ilusión y creatividad. No ha habido Romería, pero sí hemos recibido una vez más los dones del Espíritu Santo. Este año no ha habido camino, ni Rocío de vuelta, ni hemos visto los pinares del coto ni nuestra hilera de carretas.

No hemos tenido momentos de cantes, ni palmas, ni flores, ni siquiera el Salto de la reja. No hemos podido disfrutar de la Raya Real y ni de las Hermandades a su paso lento por ella. No hemos tenido barcaza de Coria, ni Aznalcázar con su Jordán rociero. Nos hemos quedado sin Villamanrique y sus 7 escalones. Hemos añorado los toques del tamboril, el bullicio de la gente, las noches de palacios y nuestra reunión de amigos. Tampoco hemos podido disfrutar de nuestra carreta blanca que portan nuestro Bendito Simpecado, ni charré de mulos, ni bailes por sevillanas.Por no haber, no ha habido momento del encuentro con Ella, en esa mágica Madrugada junto a nuestra madrina la Palma.

En cambio hemos estado más cerca que nunca de nuestra bendita madre la Virgen del Rocío. Nuestros recuerdos nos han transportado día a día, hora a hora y minuto a minuto a lo mejor de nuestros anhelos, pues El Rocío ha sido el de nuestros mejores sueños.

Hemos podido disfrutar de nuestros cultos, de la vigilia y de la misa de Pentecostés y nuestro rosario en nuestra ciudad con nuestro Simpecado y lo mejor... en familia. Quedará este Rocío para el recuerdo. Pero, como os decía, sí o sí Pentecostés, llenos de fe y esperanza, y con más fuerza para el año que viene. Lo mejor ha sido, es y será el amor a nuestra Madre, que nos muestra a su Hijo el Pastor Divino, porque Ella lo puede todo.
 

Diócesis Málaga

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