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Papa Francisco: «La Cuaresma es tiempo de oración»

Publicado: 20/03/2014: 4498

«La Cuaresma es tiempo de oración, de una oración más intensa, más asidua, más capaz de hacerse cargo de las necesidades de los hermanos, de interceder ante Dios por tantas situaciones de pobreza y de sufrimiento», ha afirmado el papa Francisco sobre la Cuaresma. Rafael Jesús Caro, párroco de Arriate y La Cimada-Los Prados, nos ayuda con unos sencillos pasos a acercarnos al Señor mediante la oración.

Casi todos habremos oído en alguna ocasión lo importante que es la oración, el ayuno y la limosna para vivir bien la cuaresma. En estas líneas nos vamos a detener un poco más en la oración. Particularmente a mí me gusta esta forma de presentar la oración que tiene Nuestro Señor: “Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en pie en las sinagogas y en los cantones de las plazas, para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa” (Mt. 6, 6).

A sus ojos el valor de la oración, como el de la limosna, depende ante todo de su espontaneidad. No se ora en cumplimiento de órdenes, porque sea la hora; se ora porque se ama, para encontrar a Dios, que es Amor. Santa Teresa nos decía: “Orar es hablar de amor con alguien que nos ama”.

El cristiano no ora sólo para llamar a Dios en su socorro, en los momentos difíciles. Orar es estar en intimidad con Dios para alabarle, darle gracias, contarle nuestra propia vida. Orar es acudir a Aquel que sabemos que siempre está dispuesto a escucharnos. La oración merece pararse con tranquilidad. ¿No os pasa que este mundo que nos envuelve en su ritmo vertiginoso y nos hace sentir esa necesidad imperiosa de buscar un momento de tranquilad, de descanso, de sosiego, de paz…? Pues la oración es ese momento donde nos acercamos a Dios, y Él se acerca a nosotros. Igual que la comida es necesaria para el cuerpo, la oración se debe convertir en fundamental,
vital para la vida del seguidor de Cristo.

¿Nos damos cuenta el privilegio que significa que nosotros simples criaturas podamos dirigirnos a nuestro Creador para pedirle, para rogarle, para contemplarle, para agradecerle… y que Él nos escuche? Y cabe señalar que nuestra oración ha de ser confiada, sabiendo que nuestro Padre conoce todas nuestras necesidades y que vendrá en nuestra ayuda. Ese privilegio lo tenemos los seres humanos con Dios. Estamos en un tiempo en el que se nos invita especialmente a orar. Tomemos la Palabra de Dios en esta Cuaresma, si queréis la Pasión narrada en los cuatros Evangelios, y hagamos oración. Siempre es útil usar el método de la Lectio Divina, ya sabéis:

✔ Leer detenidamente el texto.
✔ Meditar y ver qué me dice Dios a mí en este texto.
✔ Rezar pensando qué le quiero decir yo a Dios sobre el texto.
✔ Actuar, o sea, qué hacer como resultado de la oración.

“Dios nos habla en silencio de nuestro corazón” (Madre Teresa de Calcuta). “No hay que tener alas para ir a Dios, sino ponerse en soledad y mirarle dentro de sí”. (Santa Teresa de Jesús).

Busquemos un rato para disfrutar con Dios en el silencio, es un privilegio que tenemos como hijos suyos que somos.
 

Autor: Rafael Jesús Caro, párroco de Arriate y La Cimada-