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Manuel Arroba: «Muchos fracasos conyugales hay que entenderlos como la búsqueda de una familia mejor»

Manuel Arroba, antes de su charla en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, en Málaga · Autor: E. LLAMAS
Publicado: 14/03/2016: 2464

El P. Manuel Arroba ha visitado la diócesis de Málaga para compartir los cambios impulsados por el Papa en los procesos de nulidad matrimonial. Este misionero claretiano es canonista, juez del Tribunal de Primera Instancia del Vicariato de Roma y ha participado en los sínodos sobre la familia.

¿Por qué despierta tanto interés la familia?

Porque, una buena experiencia de familia, permite a la persona cumplir con su destino más relevante y complicado. Más relevante porque son las relaciones que hacen a las personas libres y acompañadas. En la familia hay tiempo de gratuidad, tiempo de obediencia, de perdón... Un apoyo de tal pofundidad, hace que la persona se sienta fuerte y logre cumplir su destino como persona libre. Las ganas de destruir a la familia, generalmente, responden a que interesa más tener a personas débiles y solas. En la soledad no hay mayor libertad, sino más fragilidad; y con la libertad perdida, los mercados, los poderes… pueden hacer de las personas lo que quieran. En la Iglesia trabajamos por la libertad de las personas y creemos que, el mejor modo de conquistarla es comprometerse en una familia. Ésta es mi lectura, que no digo que sea la única.

¿Sigue siendo válida la propuesta de familia cristiana?

Yo creo que, si por familia cristiana entendemos ese sueño de relaciones en la complementariedad y en la diferencia, que es lo que enriquece y lo que hace a la persona conjugar el buscar la propia felicidad haciendo feliz a otra persona, si entendemos por propuesta cristiana esto, enriquecido por la fe y sabiendo que felicidad no es gratificación inmediata, sí. La Iglesia está profundamente convencida de que esa propuesta es la mejor para las personas, no porque lo diga el Evangelio, sino porque es la mejor, antropológicamente hablando. Eso sigue siendo verdad y no está desmentido por la cantidad de fracasos matrimoniales, ni por la lentitud de los jóvenes para animarse a asumir el compromiso del matrimonio; en esto influyen muchos factores. Ésa es la gran revolución, la Iglesia ha apostado por eso: el concepto del deseo de familia. En muchos fracasos conyugales o familiares, tenemos que hacer lo posible por entenderlos como la búsqueda de una familia mejor.

Estamos esperando la Exhortación fruto del Sínodo de la Familia, ¿nos va a sorprender?

El Sínodo es una institución de consejo para el Papa. En las exhortaciones, los papas recogen lo que se ha trabajado en los sínodos y le dan forma. El documento final del Sínodo está publicado en italiano desde que acabó la asamblea. En la Exhortación, que se publicará pronto, el Papa recogerá lo que ha dicho el sínodo. No se tratade hablar de la familia en abstracto, sino que hay que hablar de las familias, no en el sentido de que haya muchos modelos, sino de que hay muchas situaciones que hay que saber afrontar, cada una con la particularidad que tiene.

Las nulidades matrimoniales ha sido uno de los temas candentes del Sínodo. Es más, algunas diócesis están publicando notas informativas sobre los cambios en las nulidades.

Estos cambios son justamente una consecuencia de ese esfuerzo por leer un fracaso matrimonial como una búsqueda de un deseo de familia mejor. Hay cosas que, a lo mejor las entendemos mal, porque las entendemos como un contrato. Se trata de un esfuerzo por ver que el matrimonio, como sacramento, es una alianza, una complicidad muy fuerte, para lo que no siempre se está preparado. La única explicación de la ruptura de un matrimonio no es que sea nulo, eso hay que tenerlo en cuenta, pero, generalmente, no se rompe un matrimonio porque sí. Cuando se rompe, generalmente, faltaba algún presupuesto que era necesario, y por eso hay que hacer lo posible para que no haya la desproporción que hay entre matrimonios celebrados por la Iglesia y fracasados, que son muchísimos, y poquísimos los que acuden van a los tribunales a revisar la validez de su matrimonio.

¿Por qué, cuando se organiza una charla sobre la familia, se tratan más las problemáticas que la alegría de ser familia?

En el caso del Sínodo, no sólo se ha hablado de los problemas, sino que ha tenido mucho interés en decir que, en realidad, la Iglesia es una familia, si lo es, en gran parte es porque está alimentada de muchísimas historias familiares que funcionan como la de Jesús. El Sínodo agradece el testimonio de tantas familias que funcionan, que se han mantenido fieles, incluso que, cuando han fracasado, han sabido distinguir entre la fidelidad y lo que habían hecho. Yo creo que ha terminado el tiempo de verse rodeados de hostilidad y tener un poco más de coraje para dar testimonio.

¿Qué está significando el Año de la Misericordia para usted?

Lo estoy viviendo desde el punto de vista de mi servicio. El Papa ha cambiado las reglas del proceso matrimonial según las propuestas que hemos ido haciendo en el Sínodo, y estoy hacendo un esfuerzo por ir a presentarlo para que se entienda que es una oportunidad de ejercer la misericordia, que no va nunca en contra de la justica, sino que va más allá de la justicia. Se trata de no aplicar la ley con prisa, de coger una norma y una doctrina y aplicarla al caso concreto. Ésa es la verdadera misericordia, la que viene, no del corazón, sino de las entrañas. Eso significa que ves una situación desde todos los ángulos, no sólo desde la inteligencia, no desde el sentimiento, sino desde todo el ser.

Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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