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El obispo de Málaga reza por los daminificados por el incendio

Publicado: 13/09/2021: 7810

El fuego de Sierra Bermeja ha arrasado un perímetro de 83 kilómetros y obligó a que 2.670 personas tuvieran que dejar atrás sus hogares en Jubrique, Genalguacil, Júzcar, Alpandeire, Pujerra y Faraján

El Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, ha compartido el inmenso dolor que le produce esta situación, «que ha afectado a varias poblaciones de nuestra Diócesis de Málaga. Agradecemos el trabajo de todas las personas e instituciones que han puesto tanto esfuerzo para apagar el fuego. Y pedimos por el eterno descanso de quien ha perdido la vida en esa buena acción. Agradezco también la buena labor que los sacerdotes de los pueblos afectados están llevando a cabo. Les hemos dicho que les apoyamos y que rezamos por toda la gente. Nuestro deseo es que pueda ser controlado y apagado este fuego devastador, que ha quemado tanto terreno valioso. Esperamos que la lluvia pueda coadyuvar a la extinción del fuego".

El nuncio apostólico en España, Mons. Bernardito Auza, ha recibido con dolor la noticia de este incendio, y ha afirmado: «La cuestión del medio ambiente es prioritaria para nosotros los católicos. Cuidar la creación es un imperativo moral, teológico, podemos decir. El Señor nos ha confiado la creación y es responsabilidad de todos».

HABLAN LOS PÁRROCOS

Andrés Conde es párroco de Pujerra, Igualeja, Cartajima y Parauta. En declaraciones a diocesismalaga.es explicaba el lunes la dureza de la situación. «Gracias a Dios, este fin de semana hemos podido celebrar la Eucaristía. El problema empezó cuando hubo que desalojar Pujerra. Hemos vivido momentos muy duros y difíciles, porque en el Valle del Genal hay mucha población en situación de dependencia, ancianos y enfermos. En un primer momento se albergaron en el pabellón del barrio de San Francisco, en Ronda, y posteriormente fue posible reubicarlos en casas rurales, residencias y domicilios particulares. Desde aquí quiero agradecer la ayuda prestada al pueblo por parte de la Guarda civil, la Policía local y nacional, la UME, Protección Civil, Cruz Roja y muchos otros estamentos y personas buenas de las que no quiero dejarme a ninguno, y que no han escatimado en ayudar a nuestros pueblos». Desde la fe, Conde asegura que Dios sostiene la esperanza. «Se afronta con la confianza de que Dios nos va a sacar de todo esto. Como Iglesia, las herramientas más importantes que tenemos es estar cerca de la gente, ayudarles, pero sobre todo rezar y no decaer en nuestra confianza de que Dios nos va a seguir ayudando y su Santísima Madre protegiendo», afirma.

A Gerardo Rosales, cura de Júzcar, Faraján y Alpandeire, el desalojo le pilló "de servicio". «Ser el cura del pueblo significa estar cerca de la gente, en lo bueno y en lo malo. A mí me cogió allí, después de celebrar la Eucaristía a las 10.00 h. en Alpandeire y a las 11.30 h. en Faraján. Decidí quedarme al ver que la situación empeoró mucho en un momento. Enseguida me ofrecí a llevar gente hasta el pabellón de Ronda con mi coche, y regresé después para ver qué más hacía falta». La vuelta a Alpandeire desde Ronda no fue sencilla: «Me encontré con una columna de humo, y caían sobre el coche abundante ceniza y restos de carbón» Aún así, Gerardo lo consiguió.  «La situación ha sido muy dura, me impresionó especialmente ver a los ancianos cuando tuvieron que desalojarlos de la residencia, subirlos en ambulancias y autobuses para llevarlos a Ronda, fue desaolador. La gente está muy nerviosa, temiendo por la situación en que han dejado a sus animales, su ganado... Con ellos solo podemos estar, acompañar y consolar. A nivel de Ronda y Serranía sí estamos promoviendo oraciones. Las comunidades de monjas están rezando intensamente, se está haciendo adoración del Santísimo en muchos templos y en todas las parroquias y cofradías se está teniendo muy presente para orar y ayudar, y Cáritas está al momento en contacto con la diputación y los ayuntamientos para coordinar la atención a las necesidades». La confianza, para Gerardo, es fundamental. «Confiamos en Dios, eso nunca falta. Y lo más importante ahora es que las personas puedan verle en nuestra cercanía, en nuestra disponibilidad». 

Por su parte, Francisco Hierro de Bengoa, párroco de Jubrique y Genalguacil, afirma que  «como parroquias, podemos rezar y apoyar en este aspecto, hacernos presentes y poner a disposición lo que tenemos. Esa es ahora nuestra misión, y seguir pendientes de las necesidades, de quién ha perdido y el qué, y tengo pendiente volver a las dos parroquias y ver cómo se encuentran a causa del humo».

Ana María Medina

Periodista de la diócesis de Málaga

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