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FUEGO. Comentario al evangelio de hoy, 22 de octubre

Publicado: 19/10/2020: 52253

RAFAEL PALACIOS LÓPEZ

“He venido a prender fuego a la tierra: ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo!” Este es el deseo del Señor. El deseo de que el Espíritu del Señor entre en todos los corazones. Para eso ha venido para darnos su redención y compartir su Espíritu con nosotros.

Un Espíritu que nos pone en comunión con Dios, que llena del fuego de su amor nuestros corazones. Ese fuego que purifica nuestro interior y quema nuestro pecado. Esta fue la gran experiencia de santa Teresita de Lisieux, que al recibir ese Amor del Señor su alma quedaba purificada.

Ese fuego genera el deseo profundo de que Dios lo inunde todo y lo inhabite todo. Y este gran deseo de Cristo fue el que compartió san Juan Pablo II cuya memoria celebramos hoy. Nuestro gran Papa salió clamando al balcón de San Pedro del Vaticano que abriéramos nuestro corazón a Cristo. Pidiendo que todos recibiéramos ese Espíritu transformador.

Si aceptamos el Espíritu de Dios nos encontraremos con la sorpresa que sólo los que tienen el Espíritu de Dios entenderán su sabiduría. Los que no lo posean, se rebelarán. Una rebelión que surge de no entender la grandeza de la bondad de quien tiene a Dios en sus corazones. Y se termina por ver el mal donde está el bien. Pero aceptar este reto es hacer presente a Dios a través de nuestra humanidad en nuestro mundo. El mejor regalo que podemos hacer a nuestros hermanos. Así lo vivió San Juan Pablo II, quien fue manifestando esa poderosa presencia de Dios que ama al hombre a través de su persona.

Hagamos nuestro el deseo de Dios en nuestra vida y acojamos su Espíritu de Amor para que podamos prender todos los rincones de nuestro mundo.

Rafael Palacios López

Diócesis Málaga

@DiocesisMalaga