NoticiaD. Antonio Dorado, obispo de Málaga (1993-2008)

"Le queremos, Don Antonio"

Publicado: 17/03/2015: 4111

Extracto de la semblanza leída en la Misa por sus Bodas de Oro sacerdotales por Francisco Parrilla, canónigo magistral.

A D. Antonio Dorado, siendo aún sacerdote de Toledo, se le pide que se traslade a Guadix. De la primada, a una Iglesia que era importante históricamente, fundada por San Torcuato, pero que en la actualidad y en las circunstancias concretas de aquel momento tenía sus especiales dificultades.

Pronto supe las razones. A la diócesis le era necesaria la presencia, junto al nuevo obispo, de un vicario que llegase sin más cartel que la disponibilidad para servir a la realidad eclesial accitana, dispuesto a amarla y a trabajar por ella y donde tuvo la alegría de ser obispo con la propuesta de la inmensa mayoría del clero y de movimientos y de grupos eclesiales, cuando el obispo D.Gabino es nombrado arzobispo de Oviedo.

Ordenación episcopal

A D. Antonio Dorado Soto, el presbítero toledano, ordenado en Comillas en el año 1956, le eran impuestas las manos de nuevo, en la celebración presidida por el Nuncio Dadaglio.Obispo el día 10 de Mayo de 1970. Tenía 38 años.

Como signo sacramental, excepcional, de su ordenación, fue la lluvia fuerte, intensa, casi imprevista. En la plaza se había preparado la ordenación. En el momento del Evangelio llueve tan fuerte que hay que correr a la catedral. El nuncio, los obispos, los curas, los seglares. Pero hay una foto especial. Los obispos tienen que esconder la mitra debajo del brazo porque saben que es cartón y no puede mojarse.

En la Catedral, sin nada preparado, sigue la ceremonia. Cuando D.Antonio abrazó a D.Emilio Benavent, le preguntó : “¿Cree que estaré ordenado de obispo?”. Faltó la esquisitez del rito, pero sobreabundó el signo de las maravillas de Dios en su persona. Bendita lluvia, aunque provocase la desorganización.

Pero no olvidemos que todo lo vivido, gozado, sufrido como obispo está insertado en la experiencia amplia de los 50 años de vida sacerdotal que festejamos y, sobre todo, damos gracias a Dios.

El cardenal de Toledo lo nombró profesor del Seminario y de la Escuela de Asistentes Sociales, consiliario de Apostolado Rural y Capellán de los Hermanos Maristas.

En 1964 es nombrado consiliario nacional de Apostolado Rural, la que fue su primera aparición en cargos que rebasan lo diocesano y que le señala para siempre.

Su bagaje espiritual tenía una fuente, el ejemplo de sus padres. Ha sido un hijo que les ha amado mucho. Muy especialmente a su madre, con quien expresaba toda su gran dimensión afectiva, casi siempre encubierta porque al señor Obispo no le gustaba que se le descubra su riqueza, esa dimensión interior. En el fondo, es la gran cuestión de las respectivas dosis de timidez.

Sus hermanas

Amó a sus hermanas, a Mariana la respetó como hermana mayor y gozó con su matrimonio y con sus hijos; y a Angelines , la más pequeña, que le da por vivir caminos evangélicos que surgen en España con aires de renovación.

Después de Guadix, a Cádiz, su gran amor. Siempre he creído que su venida a Málaga fue un acto de obediencia. Gracias por la lección.

Después, creo que se ha alegrado, y que se ha encontrado a gusto con este clero, con estos religiosos y con estos laicos que pocas veces sabemos decir no al obispo.

Francisco Parrilla, canónigo magistral
 

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