Celebramos aquella caída del universalmente conocido como “Muro de Berlín”. Con su desaparición, hace veinticinco años, quedó clara la impotencia del mundo de más allá de la tapia; patente el fracaso de una terapia social conocida como “Dictadura del proletariado” para crear una sociedad de seres humanos buenos y fraternos interesados en la felicidad general.