Ya entramos en el Tiempo Ordinario, se acabó la Navidad y con ella una serie de despropósitos, que rayan en la ridiculez más absurda y añadiría que mal intencionada. Si no fuese porque es muy serio, es para soltar la carcajada.
La fiesta de la Navidad se ha convertido en la orgía del consumo y del marketing. La dimensión evangélica de la Navidad ha quedado secuestrada por la sociedad del mercado neoliberal. Los símbolos navideños (belenes, villancicos, etc.) ahora son manipulados como propaganda comercial o política.
La sociedad sudafricana se encuentra conmovida por la historia de Philani Dladla, un mendigo de 24 años, que dejó las drogas y superó las adversidades de vivir en la calle para crear un pequeño negocio y entregarse a ayudar a otros sin techo.
Hornacina de la Virgen del Carmen del Rincón de la Victoria
Loli Aguilar, la nueva directora de “Proyecto Hombre” es una “voluntaria” de cualquier cosa por donde circule el Bien. En la lucha antidroga ha encontrado su vocación.
«Ayudar a las personas más que a las ideas», así se expresaba el Papa en su primer discurso a los cubanos. La frase ha dado la vuelta a Europa con todo tipo de puntos de vista. Personas e ideas.
En estos días, a través de las redes sociales, nos han llegado voces que claman por la misericordia ante determinadas situaciones familiares en relación a aspectos pastorales eclesiales. Ante esto digo: misericordia sí, pecado no.
Las campanas de la Catedral de Málaga contemplan desde su privilegiada atalaya la vida de la ciudad a lo largo de los siglos. Conocemos la historia de estos intrumentos de la mano de quienes mejor los conocen