El Evangelio de este domingo relata el encuentro de Jesús con la Samaritana. En la vida de toda persona puede repetirse lo vivido junto al pozo de Sicar: reconocer a Dios, que se hace el encontradizo, a través de distintas circunstancias. Sacerdotes, religiosos/as y seglares pueden, además, mediante el acompañamiento, presenciar su acción en la vida de muchos. La Misionera Eucarística de Nazaret Rita María Regaña, de la comunidad de Málaga, actualiza este pasaje desde su experiencia personal. «Este pozo es testigo de encuentro y transformación. Muchas veces me he sentido pozo porque he presenciado cambios de personas rotas en personas nuevas», afirma esta religiosa.