No es una pregunta indiscreta, ¿verdad, Madre? No me mueve la curiosidad sino el amor. Quiero saberlo todo de tu Hijo, quiero conocerle a Él, quiero seguir aprendiendo contigo. A las puertas del final del gran relato de la vida de Jesús de Nazaret, llegado el momento culminante, no quiero perderme ninguna palabra, ningún gesto que me manifieste el profundo Misterio de tu Hijo.