BlogsDroga, vida y libertad

Cada vida importa

Publicado: 02/03/2015: 904
Pero, ¿qué es el aborto y qué es lo que se aborta?
 
El proceso de la vida se inicia cuando dos células, una materna (óvulo) que es liberada por el ovario tras un proceso de maduración, y otra paterna (espermatozoide), con su especial maduración, se encuentran y se produce la fecundación. La fusión de estos dos gametos con sus núcleos celulares y su material genético constituyen el zigoto, que al dividirse pasa a embrión y que en un viaje de aproximadamente 14 días llega al útero donde se implanta, y desde esa casa uterina y con la energía que le llega por el cordón umbilical para su desarrollo, ya no se produce ningún cambio cualitativo, sino sólo de crecimiento en todos sus órdenes, y evolucionando progresivamente de embrión a feto, niño, adulto y anciano llega hasta los límites que impone la biología. Pero este conjunto de células anidado en el útero, tiene ya una entidad propia, autónoma, independiente e individual con su específico código genético y con todos los recursos necesarios y suficientes para desarrollar una existencia en las mejores condiciones posibles con la intencionalidad de mejoramiento progresivo del individuo y de su supervivencia como especie, garantizado por los programas en el ADN que imprimen una dirección permanente para constituir al hombre  como especie biológica.
 
Todos los científicos que trabajan con estas entidades celulares no tienen duda en señalar que, en la dinámica de su evolución natural, llega una etapa en que  activa la capacidad, que tenían en potencia, de reflexionar, de ensimismarse, de tomar conciencia de sí mismo y, en el buceo de estos espacios interiores, descubrir que es única, irrepetible y con fuertes inquietudes que superan las exigencias biológicas, y que marcadas con ansias de infinitud, las singulariza y esencialmente las distingue de cualquier otra forma de vida conocida: es un embrión humano miembro de nuestra especie y que ya tiene grabado, en su "arca de la alianza" cerebral, vocación de trascendencia y  sentido de su existencia.
 
Pues bien, este zigoto, desde el principio, tiene ya todas las informaciones para construir un edificio biológico tan complejo como el ser humano, en que las células tienen que moverse y modificarse para formar estructuras sofisticadas con tejidos y órganos especializados en un orden y armonía muy selectiva y rigurosa, y  en el que cualquier mínimo fallo tendría graves consecuencias pues sucede en el principio de la "cadena de montaje". Es una obra de gran envergadura en la que todo tiene que suceder en el momento justo y oportuno, y que en la que cada célula desempeña la función que le corresponde. Las células embrionarias tienen muy claro, si se van a convertir en neuronas, constituir músculos, ser receptores del olfato o formar un hueso, y de esto se encarga un gen ZRF1  que coordinan y dirigen el destino de cada unidad mínima vital. También necesitan saber los órganos qué tienen que formar, cuándo deben crecer y cuándo parar, pues éstos se configuran en relación al volumen del cuerpo y deben mantener las proporciones entre sus partes; el factor de crecimiento de fibroblasto, Fgf8 que controla las dimensiones de las extremidades y diversas regiones del cerebro es el que organiza estos movimientos. Es el gen hippo el que mantiene el tamaño establecido para cada especie y evitan el crecimiento desmesurado de los tejidos, y esta cualidad tiene una indicación terapéutica en el tratamiento de los procesos cancerosos y en la reparación de órganos dañados. Existen dos sustancias, la serotonina (conocida como hormona de la felicidad) y un mensajero químico llamado wnt que tienen la misión de colocar a cada órgano en su lugar correspondiente en las primeras horas del desarrollo embrionario, pues si ocupan un lugar diferente se desencadena el fenómeno de situs ambiguus que puede ser letal. Es evidente que desde la fecundación y su instalación en el útero, ese embrión no es un conglomerado de células sino una entidad biológica con una dirección y unos objetivos. Conocer algunos matices sobre el inicio de la vida, en la que no se encuentra ningún detalle sin sentido, y en la que la programación perfectamente diseñada dirige un proceso complejo, y aún con aspectos enigmáticos, nos obliga a valorar, respetar y no interrumpir una dinámica existencial en ninguna de sus etapas: ¿quién tiene autoridad para legitimar la eliminación de un zigoto humano?
 
El debate sobre el aborto, que sólo admite muy reducidos y singulares matices biológicos, se ha convertido en una confrontación en que la actitud, más pasional que racional, desencadena una visceralidad ideológica que hipoteca argumentos y verdades científicas y, aunque en muchos casos es consecuencia directa de la falta de información o de una errónea interpretación de ella,  también obedece a la contaminación por prejuicios en los que se evidencia intereses espurios.
 
Paradójicamente la legislación española protege al huevo de águila real  y penaliza al que lo destruye con cárcel de dos años y multa; todo el mundo entiende que sin huevo no existe el águila, pero despenaliza e incluso promueve y facilita el aborto, que es la aniquilación de un embrión con categoría científica de humano  ¿…?

 

 

José Rosado Ruiz

Médico acreditado en adicciones

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