Ntro. Padre Jesús Cautivo y Mª Santísima de la Trinidad en el Hospital Civil. FOTO: @amontillaromero
Publicado: 31/03/2015: 843

Cuando una enfermedad de cierta gravedad aparece en la vida de una persona, la búsqueda de soluciones se convierte en el objetivo prioritario de la familia, y es la dirección en la que se orientan sus mejores esfuerzos. En este contexto, todo lo que pueda servir para aliviar o curar, tiene que ser utilizado, por eso se debe conocer las creencias del enfermo para que, con exquisita delicadeza, las respetemos y valoremos como un singular recurso, especialmente cuando desconocemos nuestras potencialidades mentales y  espirituales.

En nuestra Málaga, la imagen del Cautivo siempre arropado por su Madre, tiene una visita obligada al Hospital Civil, previa a su salida procesional en Semana Santa, pues se le distingue como el gran especialista en liberar de la cautividad que genera la enfermedad, y con la particularidad que muchos de los que le invocan son agnóstico, ateos o indiferentes al fenómeno religioso, pero que manifiestan y demuestran su exclusiva fe con piropos, flores, exclamaciones de alegría y con el acompañamiento repleto de entusiasmo y cariño: contemplar  las caras de las personas y el brillar de sus ojos ante el paso del Cautivo, representa ya un espectáculo que engrandece el corazón y activa potentes fuerzas emocionales que argumentan optimismos y esperanzas.

El consumo de la droga, proporciona a la persona una temporal cancelación del mundo exterior asociado un estado de conciencia al que le atribuye un cierto poder enteógeno, pues de una manera mágica, hipotecando problemas y dificultades, le hace experimentar estados de conciencia gratificantes. Con esta realidad interior, y en una situación emocional colectiva, rodeado de gentes enfervorizadas, y con una historia repleta de verdades y  mitos, es fácil que tome conciencia y descubra en sí mismo, una dimensión sin fronteras, y que le lleva a intuir que en ella existe algo misterioso que le puede ofrecer soluciones a una vida en la que se encuentra perdido.
Una madre relataba, con emoción contenida, de manera breve, directa y sencilla, la siguiente historia. El año pasado no puedo conseguir que su hijo, enfermo de la droga, le acompañara en la salida del Cautivo al Hospital Civil.  De regreso, fue cuando su niño apareció exigiéndole cinco euros para un café, y con sabiduría maternal, le dijo que si se quedaba con ella detrás del paso, al llegar a la casa de hermandad, le daría el dinero; así lo enganchó, y al rato le apremió : "¡Anda, dile al Cautivo que te ayude!".  “Mamá, yo no creo en esas chorradas”. “ No importa, porque el Cautivo sí cree en ti" le respondió. Viendo peligrar los cinco euros, obedeció. Estuvo un buen rato mirando a la imagen y de manera instintiva buscó la mano de su madre y, sin apartar los ojos -¿llorosos?- del trono, y en silencio, no la soltó en todo el camino. Después de algunos días le confesó que, cuando miró los ojos del Cautivo, sintió  como calor en el corazón, y una sensación de paz y tranquilidad que nunca había experimentado. Desde entonces las visitas a la parroquia de S. Pablo, se han hecho casi rutinarias. "Mi niño ha cambiado mucho. No consume casi nunca y las dosis de metadona son mínimas. Acude a todas las citas con su médico y ha recuperado su alegría, y hasta piensa en buscar trabajo". Pero lo que ella valora, es  la actitud de cariño y la relación de convivencia que mantiene con toda la familia y que le hace exclamar con un especial gozo: "por fin ya podemos vivir".

Se le pide un favor a alguien si se espera ser atendido, y la espera de la respuesta se encuentra siempre alimentada con ilusiones y esperanzas que son las que estimulan y activan los ilimitados, hasta ahora, recursos cerebrales. Las neurociencias nos informan de la dinámica que sustenta los procesos mentales: la imaginación fabrica una realidad que, argumentada como un bien por el cerebro racional, adquiere una realidad mental asociada necesariamente a una secuencia bioquímica con su componente emocional, y que es grabada, a modo de engrama, en sus circuitos neuronales correspondientes. La voluntad, potencia ciega a las órdenes del entendimiento, es la que mantiene una intencionalidad permanente para que ese bien se convierta en realidad objetiva. Y es que creer en algo es esencialmente crear la condiciones favorables para que aquello en lo que se cree pueda realizarse, y es entonces cuando la persona empieza a hacer todo lo posible, que es condición necesaria y suficiente, para alcanzar todo lo que considera como posible… "y como no sabían que era imposible lo consiguieron". Nada existe más poderoso que una idea argumentada.

El Cautivo simplemente aprovechó la ocasión terapéutica, y encendió una luz que, alumbrando su interior, le hizo descubrir y activar sus recursos internos sin tener que forzar las leyes de la naturaleza…así también se sanan muchas enfermedades.


José Rosado Ruiz

Médico acreditado en adicciones

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