BlogsDroga, vida y libertad

Pidiendo auxilio a la esperanza

Mª Auxiliadora
Publicado: 25/04/2015: 913

Pedro, con más de tres años de consumo de cocaína, se encontraba en una situación límite: la necrópolis neuronal que la droga había convertido a su cerebro, le condicionaba una existencia casi vegetativa. Su madre Rosario, era la que asumía los problemas, y como su hijo rechazaba todo tratamiento, solicitó acudir a la escuela de padres. Después de varios meses, y con la experiencia de madres ya veteranas, y sus consejos y orientaciones, la razón fue superando al cariño e impuso en su casa, de manera progresiva, una disciplina, normas de convivencia, obligaciones y responsabilidades, control del dinero, cierto horario y la implicación activa del padre y hermanos en un problema que era común y que amenazaba con desintegrar al núcleo familiar. Así se consiguió que Pedro iniciara un programa de reducción de dosis, interrumpido por una patología renal por la que fue ingresado en el hospital. La madre, tenía puesta su confianza en Mª Auxiliadora de la que era muy devota, y todos los días rezaba el rosario en voz baja junto a su hijo que, aunque no creía en nada, había aceptado tener prendida, con un alfiler en el pijama, una medallita de la virgen, que consideraba como un amuleto más. De alta médica, y ya en casa, toda la familia se unificó en una relación de ayuda que, robustecida por la ternura que Rosario gastaba con su hijo, y el ambiente de cariño, tranquilidad y el orden en que vivía, le animó para encontrar motivaciones y reiniciar el tratamiento. En cuatro meses, la dosis consumida era mínima y ante su situación psicológica y las ganas de Pedro por abandonar la esclavitud de la droga, se pudo hacer una desintoxicación rápida, superando de manera fácil y cómoda el síndrome de abstinencia. Después de un periodo de algunas semanas para consolidar y fundamentar el no consumo, pasó a un seguimiento quincenal, con los objetivos de controlar los  factores de riesgo, fortalecer la convivencia familiar, trabajar en las opciones laborales y facilitar la integración social. Fue en esta etapa cuando Rosario le pidió que hiciera una visita a Mª Auxiliadora: sólo tenía que ir al santuario de Ronda, saludarla y pedirle ayuda. Pedro se lo prometió, pero como para dejar tranquila a su madre y porque quería conservar la buena relación afectiva que le unía a ella. Un sábado en que se encontraba aburrido, de manera impulsiva, decidió cumplir la promesa, así que fue a ver a la "Auxiliadora de Ronda"; llegó, le besó los pies, sacó la medalla de su bolsillo que pasó por la imagen, como su madre le había encargado, y en dos minutos estaba en la puerta del santuario, pero al intentar salir, le cedió el paso a un niño tetrapléjico que entraba en su silla. Sintió  la obligación de ofrecerse al padre para en brazos, subir al niño por la estrecha escalera que llega al camerino de la Virgen. Allí esperó los rezos de la familia para volver a ayudar en la bajada.

Al despedirse, los ojos de entusiasmo del niño, la alegría de su rostro, las gracias sentidas de la madre, el firme y recio apretón de manos del padre y la manera de rezar el Ave María de toda la familia con signos de fortificada esperanza, se le grabaron en su hondón y durante días, no dejó de recrearse en una experiencia emocional tan singular que le había dejado la huella de una añoranza reconfortante. El recuerdo de ese estado de conciencia repleto de paz y alegría, fue el argumento para volver a besar los pies de su Auxiliadora, y ésta, que es la omnipotencia suplicante, le sedujo como sólo una madre sabe hacer, y le hizo conocer y descubrir horizontes en que el amor es un movimiento que siempre protagoniza la felicidad. Las visitas mensuales a Mª Auxiliadora son actualmente sistemáticas.  Llega a su presencia, besa sus pies, la mira en silencio, pasa la medalla por la imagen, y sin pedirle ninguna cosa, se vuelve a casa. Pedro manifiesta que es más que una necesidad, porque experimenta una sensación de fuerza y energía que le anima  y le ofrece un especial escenario para sus batallas existenciales. Miguel están hollando otras veredas en que una manera de pensar diferente y otros espacios interiores se le hacen presentes y le confirman, de una manera inefable, que se encuentra en la ruta más segura para encontrar el verdadero significado de su realidad como persona.

En la historia clínica de nuestra vida es difícil, ¿imposible?, imaginar un fármaco más eficiente y eficaz que el que se fabrica cuando dos madres intrínsecamente compatibles, una de la tierra y otra del cielo, se asocian para auxiliar a uno de sus hijos necesitados.


José Rosado Ruiz

Médico acreditado en adicciones

Comentar artículo

Título de un comentario. Este bloque solo estará disponible en los artículos de tipo BLOG y no en los de Diócesis, Noticias o Html/Varios

Nº 2 |  Nombre de usuario (08/01/2014 15:02)

DENUNCIAR COMENTARIO

Este bloque solo estará disponible en los artículos de tipo BLOG y no en los de Diócesis

Nº 2 |  Nombre de usuario (08/01/2014 15:02)

DENUNCIAR COMENTARIO

Comentario:

Nombre:

Email:

 

 

La dirección IP de su ordenador quedará registrada al realizar el comentario de cara a su identificación por si fuese necesario.

RECUERDE:
- Estas opiniones pertenecen a los lectores y no a la Diócesis de Málaga
- No está permitido hacer comentarios injuriosos o contrarios a la libertad de expresión.
- La Diócesis de Málaga se reserva el derecho de eliminar comentarios inadecuados.
- No dude en avisar de posibles comentarios inadecuados.
- Los comentarios podrán ser reproducidos textualmente en otras publicaciones de la Diócesis.