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Adicción e-cigar

Publicado: 15/06/2015: 923

Muchas personas se encuentran en la necesidad de abandonar el consumo del tabaco, pero no quieren asumir los esfuerzos y disciplina de un tratamiento de deshabituación, y así, ante la oportunidad de los cigarrillos electrónicos que en su propaganda, garantizan el éxito de este objetivo sin esfuerzo y de una manera limpia, fácil, rápida, cómoda, con ausencia de molestias, peligros, contraindicaciones y efectos secundarios, y con un coste asequible, su aceptación ha marcado un singular éxito en el mercado.

La OMS desde el principio alertó que la indicación de los e-cigars como tratamiento para la adicción al tabaco, no tenía fundamentos ni acreditación científica. La FDA (Agencia de drogas y alimentos norteamericana) y la SEPAR (sociedad española de neumología y cirugía torácica) señalan que comparten con el tabaco algunas sustancias tóxicas con sus efectos cancerígenos y adictógenos, y la prohibición cautelar de su publicidad en algunos países, señala una orientación de prudencia ante sus posibles riesgos: la disminución de la intensidad de la  tos con la importancia que este reflejo tiene en la protección del sistema respiratorio; los efectos irritantes y las alteraciones sobre las células del aparato respiratorio y digestivo, y  los obstáculos en la unión del oxígeno con la hemoglobina y su posible contaminación, son síntomas que lo demuestran.

Aunque la solicitud de ayuda para la dependencia a estos e-cigars aún no posee estadística, desde hace dos semanas tengo  la oportunidad de atender  a una persona con esta adicción, y se puede considerar que su uso tan generalizado y sin control, condicionará progresivamente un aumento de la demanda de tratamiento.

La historia de este paciente puede ser iluminativa. Fumador de tabaco de 30-40 cigarrillos/día desde hace aproximadamente  25 años. Obeso. Bebedor de fin de semana. Vida y trabajo sedentario. No historia de patología alguna, y 50 años de edad. Las bronquitis de repetición, insomnio, calambres en las piernas, y alteraciones de la tensión arterial le obligan a consultar con su médico, que señala el fumar y sobrepeso como causa de estos síntomas y le aconseja dejar el tabaco, hacer ejercicio y controlar su dieta. Intenta el abandono del tabaco con los chicles de nicotina, algunos ejercicios respiratorios y control de los factores de riesgos más importantes, y disminuye el número de cigarrillos, pero ante cualquier alteración o frustración, no particularmente traumática, aumenta el consumo con la justificación que le tranquiliza los nervios. Entre recaídas y periodos de abstinencia parcial, transcurre cerca de un año, hasta que es hospitalizado por una angina de pecho que se resuelve de manera positiva. Es entonces cuando decide dejar el tabaco de manera definitiva, y al conocer la existencia de los e-cigars, cree que en ellos se encuentra la solución. Durante un tiempo así sucede, y  en pocos días deja de fumar sin esfuerzo, sin molestia y de una manera milagrosa.

Cambia el hábito del tabaco por el de los e-cigars que le ofrece una sensación de bienestar. Después de 10 meses, las bronquitis de repetición no disminuyen, los cansancios tampoco, y la sensación de opresión precordial se hacen presente de manera evidente, y alarmado, acude a su médico que le sugiere abandonar el consumo de los e-cigars. Se lo plantea, y después de varias semanas determina iniciar la abstinencia total, pero a las 24-48 horas, se le presenta una sensación de angustia, nerviosismo, sudoración y taquicardia que es controlada y aliviada cuando vuelve a consumir. Fue un episodio que experimentó de forma muy traumática y que se le quedó grabado en sus circuitos neuronales de tal manera que desechó la idea de volver a intentar el abandono por su cuenta y riesgo. Esta situación le hizo pensar que estaba seriamente enganchado y que necesitaba ayuda especializada, y fue entonces cuando hizo la petición de consulta. Las referencias de tolerancia con aumento de la dosis; las motivaciones de su conducta dirigidas preferentemente al consumo; la protesta del organismo ante la falta de la dosis, manifestada en un específico síndrome de abstinencia, y los signos asociados, confirman el diagnóstico de una drogodependencia, subsidiaria de un tratamiento y abordaje terapéutico con sus mismos objetivos y similar metodología, por lo que se tiene que contemplar como enfermedad de larga duración que necesita un seguimiento prolongado para controlar factores de riesgos que desencadenen recaídas, y prevenir o tratar las posibles secuelas neurológicas.

Todas las nuevas adicciones necesitan una información argumentada que es la que fundamenta su prevención, y que representa el más eficaz y eficiente tratamiento que existe. 


José Rosado Ruiz

Médico acreditado en adicciones

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