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Adolescentes, memoria y "porros"

Publicado: 21/06/2015: 784

El cerebro, el órgano más perfecto jamás creado, garantiza al ser humano, con los programas grabados en su ADN, una supervivencia en las mejores condiciones posibles, y la perpetuación de la especie. Es una maquinaria que, manteniendo un perfecto equilibrio y una exquisita armonía y jerarquía, nos permite percibir, interpretar, crear, decidir y actuar. Y necesita que lo dejemos libre, tranquilo y limpio para evolucione fisiológicamente, y sus potencialidades puedan ir activándose y consolidando la integración de, hasta ahora, sus ilimitados recursos.

La biografía de una persona se enriquece progresivamente con los acontecimientos que le suceden y que le ayudan a valorar el pasado, interpretar el presente y proyectar el futuro. Todo se queda grabado por una facultad que llamamos memoria; nuestra vida de relación interna y externa es posible por ella, por eso se dice que somos nuestra memoria, que es la que certifica nuestra coherencia, nuestra razón, nuestra acción y nuestro sentimiento. Perderla, significa quedarnos huérfanos de unos contenidos tan importantes, que se puede afirmar que "se nos va" nuestra identidad, y la desorientación se hace protagonista de nuestra conducta.  Incluso para la actividad más esencial de toda persona que es el amor, necesita conocer al objeto de ese amor y, ¿cómo reconocerlo sin memoria?, ¿qué calidad de vida existe si el amor es clausurado? Porque vivir en  presente, es como una nota musical, que nada significa sino en cuanto está ligado a lo pasado y a lo que ha de venir, y en el contexto de una melodía. Es la memoria la que le ofrece el contenido a nuestro mundo emocional, que es nuestra verdadera realidad, y enriquece e ilumina el sentido profundo de las afectividades.

Cualquier sustancia hace sus efectos dependiendo del terreno donde actúa y también sus consecuencias estarán determinadas por esas condiciones. El cannabis y su principal principio activo, el tetrahidrocannabinol (THC) tiene en el cerebro, el escenario donde desarrolla sus mecanismos de acción, y que al propiciar y desencadenar una alteración de las órdenes cerebrales, el principio de jerarquía, armonía y coordinación cerebral pierde su integridad funcional, y es entonces cuando se presenta el grave peligro que ese cerebro se pueda convertir en un concierto en que cada uno de los músicos interprete melodías diferentes. Especial significación adquiere estas disfunciones si valoramos la situación del cerebro primaveral de un adolescente, pues se encuentra sometido a rápidos y profundos cambios neurobioquímicos y que, creando una tensión entre el registro, el olvido, la recuperación, interpretación y síntesis de la información que llega, le obliga a una intensa plasticidad neuronal.
En la clínica, se manifiesta de manera evidente por la disminución de la capacidad para realizar tareas que requieren procesos mentales múltiples e incluso interfiere la claridad de un diálogo, pues altera la secuencia lógica de los pensamientos que causan interpretaciones contaminadas y alejadas de la realidad, y que al ser grabadas en los circuitos neuronales correspondientes, van conformando un contenido de la memoria que justifica los recuerdos contaminados y episodios de confusiones con sus consecuencias derivadas, entre las que tiene especial importancia la pérdida de la autonomía, que aunque sea parcial y transitoria, siempre es un factor de riesgo si se presenta una patología mental asociada o accidental, que puede condicionar que esa pérdida aumente e incluso que se convierta en crónica.

Por esto la recuperación de la funcionalidad normal cerebral, se presenta como el primer y más necesario objetivo planteado en cualquier abordaje terapéutico de una adicción, y que tiene como efecto asociado la activación de sus potencias entre las que la memoria se presenta en situación privilegiada pues "a nadie le ocupó en suerte una memoria tan flaca, que no pudiera trocar en felicísima mediante el ejercicio",

La memoria es el estuche de la ciencia y nos ofrece elementos para la elaboración de los pensamientos que es la principal facultad del ser humano. Los pensamientos nos pueden consolar de todo, y casi todo lo remedian, y, siempre, siempre, un hermoso recuerdo nos hace más felices.


José Rosado Ruiz

Médico acreditado en adicciones

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