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El cannabis como fármaco

Planta de Cannabis cultivada para su uso terapéutico
Publicado: 02/10/2015: 1558

Los sucesivos descubrimientos de los recursos cerebrales, que gracias a las neurociencias estamos conociendo, están estimulando programas específicos para su aplicación práctica en tratamientos eficaces y eficientes ante numerosas patologías y sus abordajes preventivos. Evitar el dolor, recuperar zonas neuronales dañadas, regenerar células, órganos, etc., y en resumen, cuidar, conservar, y mantener la funcionalidad normal del conjunto de la persona son los objetivos principales. El cerebro se presenta como el órgano más perfecto jamás creado, y que garantiza al ser humano una supervivencia con plena autonomía y en las mejores condiciones posibles. Hace muy pocos años se ha descubierto el sistema endógeno cannabinoide (SEC) constituido por los receptores cannabinoides localizados en zonas específicas cerebrales, con sus ligandos endógenos y los enzimas que los producen e inactivan. Este sistema se activa y participa en múltiples mecanismos de acción de enfermedades del sistema nervioso central, y lo hacen sintetizando y liberando cannabinoides y aumentando su producción en situaciones de inflamaciones y patologías neuronales, y así, limitan el proceso inflamatorio, previenen su propagación y protegen del daño celular.
Pero de manera muy concreta, tienen su utilidad terapéutica para una enfermedad crónica inflamatoria del sistema nervioso central muy frecuente en jóvenes y una de las causas más comunes de discapacidad laboral: la esclerosis múltiple. Es una enfermedad de etiología desconocida mediada por el sistema inmune, y las evidencias clínicas demuestran que el consumo de cannabis en estos enfermos, provocan efectos beneficiosos sobre los síntomas más característico como la espasticidad, el temblor y el dolor crónico, y que ha determinado que se comercialice preparados de la planta con el nombre  Sativex (dronabinol), de prescripción legal en los hospitales de la red pública sanitaria:  mejoran la espasticidad, aumentan la recuperación funcional y,  aliviando el dolor, protege a los circuitos neuronales; de manera especial se debe valorar los estados de conciencia gratificantes que provocan y que condicionan un tono emocional positivo que, al fortalecer la esperanza, crea un clima de alegre afectividad, y esto tiene un efecto directo sobre el sistema inmunitario, el que maneja las defensas del organismo, al estimular su capacidad para disminuir complicaciones, frenar algunos matices negativos, mejorar la evolución y aumentar las posibilidades de un pronóstico más favorable, y, desde luego, al hacerla menos invalidante, potencia la calidad de vida que, como tesoro singular, refuerza la autonomía del enfermo; esto  es lo que  fundamenta la petición de ampliar de manera generosa las indicaciones del cannabis y clasificarlo en las mismas condiciones de control que cualquier otro fármaco.
Será un grave error interpretar que el cannabis es una alternativa en el tratamiento de la esclerosis, porque el objetivo de esta información es marcar su utilidad como tratamiento coadyuvante, que tiene como función completar los abordajes terapéuticos especializados, aunque que en muchos casos puede asumir la categoría de necesario e incluso imprescindible cuando los síntomas, anteriormente descritos, supone un obstáculo para una vida normalizada. El especialista, contemplando que no hay enfermedades sino enfermos, será el que valore y controle, indicación, frecuencia y dosis.
Es la oportunidad para  llamar la atención que la utilización de una planta o sustancia, no puede estar sometida a ninguna hipoteca legal, social o económica sino a la de su utilidad terapéutica. Es razonable y de razón, que el abuso de una droga no es argumento para anular su uso, porque el auténtico problema nunca se encuentra en la sustancia, sino en una correcta indicación que depende de su conocimiento científico y, en definitiva, es la persona la que tiene el poder de convertir el veneno en remedio... y viceversa.
Conseguir una digna calidad de vida en la persona enferma, se asocia a la misión más importante que tiene la vocación médica y con la que adquiere su máxima significación: aliviar, con todos los recursos conocidos y reconocidos, el sufrir humano.


José Rosado Ruiz

Médico acreditado en adicciones

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