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Meditación terapéutica

Publicado: 19/07/2016: 728

La verdadera y auténtica realidad se encuentra en nuestro interior, en el territorio de nuestros pensamientos, emociones y sentimientos que son los que definen nuestra calidad de vida, y el escenario donde se desarrolla los movimientos más resolutivos de la existencia humana.

Es el mismo lugar donde la droga inicia sus efectos activando el sistema de recompensa cerebral (SRC) y desencadenando unos estados de conciencia con sensaciones de euforia y desinhibición  que, hipotecando problemas, hace vivir una experiencia gratificante que es grabada y que conservando una querencia, tiende a repetirse; en poco tiempo, la droga genera daños cerebrales con las consecuencias conocidas. Cuando la persona toma conciencia de su situación de esclavitud y decide dejar el consumo, es prioritario recuperar la funcionalidad normal del cerebro que es el que garantiza la rehabilitación de la persona. Pero ¿cómo?

El cerebro es un órgano que no tiene límites conocidos en el desarrollo de sus capacidades y que se encuentra permanentemente activando sus recursos al ritmo que va necesitando según la evolución de la persona y en relación con una supervivencia óptima. Así sucede que, cuando la persona, ante las exigencias de la adaptación, coincide con una motivación suficiente, ésta actúa como un estímulo que, sostenido en el tiempo, abre una singular ventana plástica que a modo de flas o luz intensa, descubre zonas cerebrales que nos hacen conocer otras realidades y dimensiones que expanden la conciencia y ofrecen  ignorados y poderosos recursos, y es  la persistencia de conseguir el objetivo deseado y valorado previamente como positivo, el que provoca el movimiento de la hipersincronía neuronal que consiste en la activación simultánea, el kindlig o encendido hipersincrónico, de múltiples unidades neuronales que, como especial reserva energética aportan la necesaria y suficiente para el desarrollo de los programas cerebrales diseñados para asegurar la armonía, equilibro y jerarquía cerebral, y que representan la garantía de una integración interior que siempre es una condición importante para una existencia feliz.

Y es que estos movimientos mentales favorecen el despertar de regiones cerebrales, localizadas por tomografías y resonancias, en las que se encuentra el origen de la creatividad, la genialidad, las iluminaciones y los eurekas; es la zona que tiene una significación específicamente terapéutica por la activación de ese dios interior neuronal que no deja de seguir sorprendiendo a los neurocientíficos; es la zona de los milagros neuronales, pues su estimulación descubre las potencialidades que ni la imaginación abarca, y que documentan el porqué las neurociencias confirman que estamos diseñados para la felicidad. La fundamentada hipótesis de las razones seminales, señala que el ser humano tiene toda la perfección posible desde su nacimiento celular y que se va presentando y desarrollándose en el tiempo.

¿Qué hacer para conocer nuestro dios cerebral? La condición sine qua non es mantener un cerebro sano y en perfecto funcionamiento. Ha sido el afán de la novedad asociado al anglicismo "mindfulnes" con la propaganda de sus efectos mágicos, lo que ha puesto de moda una técnica que permite iniciar una ruta interior segura: la meditación, que es una elaboración mental organizada por la razón como cualidad suprema.

Una meditación dirigida, orientada, argumentada con motivaciones esenciales y ejercitadas de manera sistemática y rítmica, es la técnica más eficaz y eficiente para que descubiertos y activados los programas de nuestro ADN, nos aseguren una supervivencia en las mejores condiciones posibles, y el desarrollo progresivo de la especie humana.

Los prejuicios, que son excusas para disimular la ignorancia, valorando la meditación como un ejercicio asociado a las retóricas religiosas y de escasa utilidad práctica, han ofrecido una superficial y perversa información que contamina e incluso cancela un camino que conduce a lo que más desea el ser humano: ser feliz. Se sugiere, sin sospechas y con "libre libertad", revisar y estudiar la historia del cristianismo, islamismo o judaísmo para conocer a las numerosas personas que han conseguido su realización y plenitud al encontrar respuestas a las inquietudes, comunes al género humano, sobre el significado y sentido de sus vidas y que van más allá del periodo biológico, pues abren horizontes sin meridianos ni fronteras que tienen sabores a trascendencia y que ofrecen selectivas y específicas soluciones, de una manera tan inefable como cierta, a los deseos de permanencia e inmortalidad grabados en el hondón de toda persona.


José Rosado Ruiz

Médico acreditado en adicciones

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