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Marihuana sintética

Publicado: 02/08/2016: 796

Se comete un significativo error cuando ante un problema importante manejamos el relativismo como un recurso retórico para disminuir sus consecuencias y alejarlo de nuestra mente; y es que un problema olvidado no es un problema resuelto... que sigue creciendo.

El abuso de una sustancia nunca puede ser razón para su no uso, especialmente si tiene capacidad para aliviar el sufrir humano, y es lo que fundamenta y justifica la prescripción hospitalaria del cannabis en solución, que tiene indicación terapéutica para paliar y controlar las náuseas y vómitos de las personas en quimioterapia, evitando la anorexia con sus carencias nutricionales y que, con los efectos positivos sobre el estado de ánimo, representa un factor estimulador del sistema defensivo;  la prescripción para la esclerosis múltiples y otras enfermedades neurodegenerativas es otra de sus indicaciones, pero siempre valorando dosis, frecuencia y tiempo por un especialista que, contemplando que no existen enfermedades sino enfermos, realiza un seguimiento individual que ofrece las garantías suficientes para un control eficaz y eficiente de la patología tratada.
Estas cualidades han creado una conciencia social de sus bondades y la idea de la legalización del cannabis, se considera como muy positiva, y de manera superficial se minimizan sus riesgos, al considerarlo como una ¿"droga blanda"?, cuando esta cualidad no pertenece a la sustancia sino a la utilización que hace la persona de ella, señalando un matiz que hace pensar en un consumo sin consecuencias negativas.

Pero lo grave es que en el mercado siguen apareciendo las drogas sintéticas que se venden legalmente y que en sus componentes químico, muchos desconocidos, no presentan efectos terapéuticos; es el caso de la "marihuana sintética" o "spice", que en EE.UU., Inglaterra, Austria y Alemania están causando alteraciones importantes en los jóvenes que la consumen; hace poco más de una año que en la feria "Spannabis" de Málaga, un consumo ocasional de "propaganda" motivó una urgencia hospitalaria. Son cannabinoides "no naturales", que por tener elementos que le hacen ser agonistas de los receptores cerebrales del cannabis, pueden producir estados de euforia, desinhibición e indiferencia, y una particular y subjetiva interpretación de la realidad, pero también posee otros compuestos químicos que desencadenan unos efectos secundarios desproporcionados y peligrosos.

Esta marihuana sintética tiene una singular apetencia y afinidad por los tejidos grasos que son los que en su mayoría conforman el cerebro, los testículos y los ovarios, lo que condicionan alteraciones que, siendo al principio funcionales, evolucionan y se hacen orgánicas generando las patologías correspondientes. 

El estudio de los electroencefalogramas de un grupo de consumidores, durante un tiempo suficiente, de estas marihuanas sintéticas, muestran ondas que diagnostican cierto deterioro cerebral  difuso pero con una clínica muy concreta: disminución de la memoria reciente y déficit de atención. Las consecuencias en un adolescente pueden pertenecer a una historia de fracasos en sus estudios y también en sus posibles trabajos, dejando a la imaginación sus secuelas a largo plazo.

El sistema límbico es una de las organizaciones neuronales que tiene la misión de armonizar el mundo emocional, que es el que señala nuestra auténtica realidad. Pues bien, este territorio afectivo se encuentra en los jóvenes en un periodo efervescente y de singular relevancia, con un equilibrio inestable y una situación de permanente cambio asociado a las adaptaciones a una sociedad también difícil y complicada, y esta marihuana sintética desarrolla sus mecanismos de acción contaminando y deteriorando este escenario.

En el varón ocasionan disfunciones en la actividad sexual, y la impotencia no es excepcional;  desde luego el recuento de espermatozoides es inferior al normal y muchos presentan configuraciones anormales. En la mujer, los ovarios, también son "tocados", pues en ellos se acumulan algunos de sus compuestos; en las embarazadas, el desarrollo embrionario adquiere "tonalidades" muy especiales y de manera categórica no permiten ningún consumo, pues provoca un acortamiento de la fase luteínica que puede condicionar que el embrión en desarrollo no reciba el alimento suficiente; la disminución de la prolactina, que es una hormona importante en la producción de leche materna, tiene también sus repercusiones en la lactancia. Por último, el resultado de las investigaciones sugiere que estas drogas mantienen una alta potencialidad de provocar patologías genéticas.

El consumo de drogas sintéticas y que aún no han sido clasificadas y, por lo tanto, gozan de una impunidad  en su venta, representan el juego de la ruleta rusa  que pueden ocasionar graves daños a diferentes órganos pero de manera selectiva a un cerebro primaveral.


José Rosado Ruiz

Médico acreditado en adicciones

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