BlogsDroga, vida y libertad

Evangelio: Tesoro terapéutico

Publicado: 18/08/2016: 630

El consumo de droga durante un tiempo suficiente, ocasiona en algunas zonas cerebrales, una necrópolis neuronal que desencadena un déficit de sus funciones con las posibles secuelas asociadas, y esta situación hace necesario, como objetivo prioritario, rescatar su normalidad funcional, que es imprescindible para conseguir la rehabilitación del enfermo.

En esta dinámica, lo más importante es que, durante el tiempo de convalecencia, ese cerebro se encuentre atendido, cuidado y  alejado de sustancias que le puedan alterar,  y de una manera muy específica de sus "propias actividades estresantes" que le roban tranquilidad, paz y armonía y que, contaminando su orden y jerarquía, ponen en peligro la homeostasis de todo el sistema.

Son los movimientos afectivos y sentimentales los que conforman nuestra auténtica y verdadera realidad, y de tal manera que es ese mundo emocional el que marca nuestra calidad de vida. Así se distinguen las emociones positivas que son las que desencadenan experiencias relacionadas con sensaciones de paz y alegría, que provocadas por la estimulación del sistema de gratificación cerebral, garantizan secuencias neurobioquímicas fortalecedoras de estados de salud y bienestar; y las emociones negativas, generadas por la activación no controlada del sistema de alerta, tienen la potencialidad de precipitar situaciones que disminuyen al sistema de defensa orgánico y abre el camino a la enfermedad.

Las consecuencias se hacen evidentes al contemplar como una reacción de ira, locura momentánea, o de odio, que "hace más daño al recipiente en el que se almacena que en el que se vierte", crean unas condiciones bioquímicas muy favorables para una hipertensión arterial que puede derivar en un infarto cerebral o cardíaco: potenciar y desarrollar las ideas que desarrollen emociones positivas, y controlar las que precipiten emociones negativas, representa una resolutiva técnica para proteger el cerebro y asegurar un escenario propicio para su recuperación integral.

La neuropsicología  señala que son los valores o ideas referenciales, la que se encuentra en el origen del desarrollo de las emociones, pues ellas son las que modulan las interpretaciones de lo que nos sucede. Así una idea asumida y grabada en la mente como buena y rentable, no como virtud sino como necesidad existencial, representa una excelente estrategia que en su desarrollo ofrece singulares y específicos beneficios para mantener una salud de cuerpo y mente.

En esta dinámica, la idea e intencionalidad de bondad interpreta que el devolver bien por mal, es la mejor manera de conseguir y recrearse en una terapéutica paz interior; que el perdonar las ofensas ofrece espacios libres venganzas y rencores, que siempre son espinas irritativas mentales que nos roban libertad y alegría y que trastornan juicios y valoraciones perturbando nuestra armonía interior, con sus consecuencias afectivas en las relaciones con los demás, y en esta renovación de la mente para mantener una recta intención e interpretar positivamente todo los acontecimiento que nos suceden, conformamos una integración interior como piedra angular para conseguir niveles suficientes de una felicidad que todos ansiamos y para la que estamos diseñados.

Son las neurociencias las que señalan los consejos evangélicos como un florilegio de ideas para conseguir esa meta. Así, el discernimiento y estudio de las proposiciones sencillas y claras de las bienaventuranzas, descubre unas profundidades programáticas que desbordando, sin medidas, los limites de la razón, alumbran, conducen y consiguen plenitudes..."toda ciencia trascendiendo".

Los neuropsicólogos, conociendo los fundamentos neurobioquímicos y eléctricos, e incluso detallando y concretando los neurotransmisores  que hacen posible el desarrollo de los mecanismo cerebrales y las secuencias de las emociones, no llegan a descubrir argumentos para refutar las anteriores proposiciones que son esencialmente "generadoras de felicidad", y muchos, en un ejercicio de sinceridad objetiva, ausentes de prejuicios, admiten y aconsejan que en esa "oferta evangélica" se encuentran las respuestas y soluciones a nuestras sombras y temores, y, de manera patognomónica, a las inquietudes comunes a toda la especie humana sobre el sentido y significado de su existencia... y sus intensos deseos de inmortalidad; otros puntualizan que no se trata de fabricar santos sino personas felices, aunque ya se sabe que la santidad siempre se identifica con una felicidad, que siendo inefable, es la realidad más real que experimentan..."los santos".

En este escenario, es un triste y lamentable error no aprovechar la oportunidad de pasar de la ortodoxia a la ortopraxis, al menos durante un tiempo, para comprobar por experiencia propia y en "nuestras propias carnes", si realmente los beneficios y glorias que proclaman los evangelios, no son retóricas o elaboraciones mentales, sino el mayor tesoro terapéutico que existe y que  tenemos a nuestra disposición y que sólo necesitan ser practicados.


José Rosado Ruiz

Médico acreditado en adicciones

Comentar artículo

Título de un comentario. Este bloque solo estará disponible en los artículos de tipo BLOG y no en los de Diócesis, Noticias o Html/Varios

Nº 2 |  Nombre de usuario (08/01/2014 15:02)

DENUNCIAR COMENTARIO

Este bloque solo estará disponible en los artículos de tipo BLOG y no en los de Diócesis

Nº 2 |  Nombre de usuario (08/01/2014 15:02)

DENUNCIAR COMENTARIO

Comentario:

Nombre:

Email:

 

 

La dirección IP de su ordenador quedará registrada al realizar el comentario de cara a su identificación por si fuese necesario.

RECUERDE:
- Estas opiniones pertenecen a los lectores y no a la Diócesis de Málaga
- No está permitido hacer comentarios injuriosos o contrarios a la libertad de expresión.
- La Diócesis de Málaga se reserva el derecho de eliminar comentarios inadecuados.
- No dude en avisar de posibles comentarios inadecuados.
- Los comentarios podrán ser reproducidos textualmente en otras publicaciones de la Diócesis.