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¿Drogarse o utilizar el cerebro?

Publicado: 22/11/2016: 810

La ignorancia, que no sólo es falta de información sino también unos conocimientos erróneos, sigue siendo un factor grave de riesgo para el inicio y desarrollo de las adicciones que padecen muchas personas, y esto hace necesario ofrecer aclaraciones, reflexiones y matizaciones sobre algunos aspectos importantes del tema.

Si las drogas desarrollan toda historia en el escenario del cerebro, conocer éste, representa un auténtico trabajo preventivo, pues nos descubre recursos y capacidades que nos garantizan un desarrollo armónico del organismo y una normalidad funcional que conforma una supervivencia en óptimas condiciones.

Nadie duda que el consumo de droga se realiza porque la persona cree que le va a proporcionar de manera directa, fácil e inmediata una experiencia gratificante, y este deseo se impone incluso al cerebro racional que es cautivado y manipulado por el cerebro emocional e instintivo.  Siempre, antes o después,  los efectos negativos de la droga hace su aparición, y las lesiones, daños y heridas, conduce a una situación límite en que la persona, valorando la esclavitud y el infierno en que se ha convertido su vida, pide ayuda para recuperar su normalidad existencial.

Se tiene que considerar que las drogas, legales o ilegales, no aportan ni añaden nada a nuestras potencialidades. Usadas con su indicación correcta, son instrumentos terapéuticos y remedios para la enfermedad, pero se convierte con facilidad en veneno cuando se utilizan de manera arbitraria y alejada de sus específicos objetivos, y  así,  atribuimos a las drogas propiedades que no le corresponden, pues sólo hacen estimular unos mecanismos neuronales propios del cerebro, pero de manera no fisiológica, y de ahí, sus contraindicaciones, interacciones, peligros, efectos secundarios, secuelas y daños cerebrales que provocan: son sustancias extrañas que de manera transitoria pueden aliviar algunas carencias funcionales del cerebro... pero nunca las pueden sustituir.

Los estados mentales de euforia, alegría y desinhibición que desencadenan las drogas, relativizan e hipotecan contenidos traumáticos y conflictivos, y fortalecen una sensación de autonomía, poder e independencia, que argumentan  las motivaciones para su consumo, pero estas experiencias las consigue el cerebro de manera natural y sin grandes dificultades,  pues en él se encuentran las "drogas originales" que, sin peligro, pueden ser activadas por la persona.

La botica cerebral no es una entelequia sino una realidad neurobioquímica que contiene un vademecum completo y especializado para una existencia en las mejores condiciones posibles. Por eso, trabajar con esta polifarmacia, nos abre el camino para aprovechar unos recursos que nos aseguran el aumento de nuestros estado de salud; controlar y fortalecer el mundo afectivo y emocional; disfrutar de estados de conciencia positivos y gratificantes, y mantener una jerarquía, un orden y un equilibrio interior, que son elementos esenciales para una digna y suficiente calidad de vida.

El sistema de recompensa cerebral o circuito de la felicidad, es una formación neurológica que se encuentra  en permanente estado de alerta para resolver miedos, ansiedades, tensiones y conflictos, y estimular estados positivos de conciencia; la capacidad de defensa del sistema inmunitario para mantener estados de salud  y los singulares programas de autosanación y autoregeneración cerebrales ofrecen garantías suficientes para la conservación, mantenimiento, desarrollo y correcto funcionamiento de todas y cada una de las células del organismo; el sistema opioide, ofrece de manera directa los mejores y más potentes analgésicos que existen, y las células madres que tienen la potencialidad de generar miembros y órganos en sustitución de los dañados, son puntualizaciones de un cerebro del que los neurocientíficos aseguran que actualmente no es posible ponerle límites a sus capacidades.

Todo lo elaboramos y creamos en el cerebro: aprender a utilizarlo es una buena inversión, y dejarlo libre y tranquilo de drogas, es una exquisita y eficaz medida preventiva y sanadora, especialmente cuando se acepta que los conflictos emocionales originan la disminución de la salud mental de una parte importante de la población, y que de manera rutinaria condiciona y precipita la mayoría de enfermedades orgánicas.

Definitivamente, el órgano más perfecto jamás conocido, sólo necesita ser cuidado y ejercitado para, desarrollando los programas que se encuentran diseñados y grabados en su estructura, la persona consiga su plenitud y felicidad.

La mejor herencia que les podemos dar a nuestros hijos es un cerebro sano.


José Rosado Ruiz

Médico acreditado en adicciones

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