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«Intentamos llevar nuestra vida religiosa en medio de este ajetreo»

Las alumnas llevan en procesión a la Virgen Niña
Publicado: 24/04/2014: 5461

Las siete religiosas del colegio del Buen Consejo de Melilla tratan de compaginar su vida en comunidad con las tareas propias que conlleva su labor en el centro. No es trabajo fácil.

Matilde de Sena Agüera, superiora del colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo de Melilla, asegura: «La atención del colegio nos lleva el día completo. Pero intentamos salvar, por encima de todo, nuestra vida de comunidad y nuestra vida de oración». El despertador de las hermanas suena todos los días a las seis y cuarto de la mañana: «Rezamos laudes, luego tenemos la celebración
de la Eucaristía y una hora y cuarto de oración personal. Después empezamos ya con la actividad del colegio ... ¡y no hay hora para acabar!», asegura Matilde con una risa que refleja que tanto esfuerzo y trabajo en absoluto le pesan.

Clases por la mañana y por la tarde, visitas de padres, reuniones de profesores y consejos escolares. «El colegio tiene muchas tareas, durante todo el día. Así que hasta las siete y media de la tarde no volvemos a retomar nuestra vida de comunidad. Pero nosotras intentamos llevar nuestra vida religiosa en medio de este ajetreo».