BlogsEl segmento de plata

Predicar con el ejemplo

Publicado: 16/02/2017: 141

Hay una frase que me impacta cada vez que la recuerdo: "Tenemos que evangelizar. Y si es necesario… hablar".

Nos movemos en el mundo de las palabras grandilocuentes. Cada vez que habla algún VIP, el pan sube dos reales. Basta con ser cantante, actor, sinvergüenza o político de moda, para crear tendencias o hacernos cambiar de imagen. Está de moda entre dichos vips apelar a la insubordinación, la acracia y el reparto indiscriminado de los bienes. Ojo, de los demás. Desde nuestros hoteles de cinco estrellas, desde el aperitivo de caviar y el Moët Chandón, lanzamos mensajes “enternecedores” y denuncias terribles contra todo lo que se mueve.

La gente de Iglesia, o los que así nos consideramos, tenemos famas de pedigüeños. Esto se debe a nuestra pasión por los más desfavorecidos que nos hace servir de intermediarios entre los que más tienen y los que más lo necesitan. Este discurso goza de poca credibilidad cuando se proclama desde la limusina, el palacio, el apartamento de muchos metros y la distancia con los de abajo.

El Papa Francisco nos ha puesto al corriente de esta incongruencia desde sus zapatos viejos, su maletilla y el Fiat 500. Comprando gafas de pasta y comiendo con los obreros del Vaticano. Poco a poco, los que intentamos hacer vida el Evangelio de Jesús, vamos entrando en esta dinámica. Hemos descubierto que nos sobran palabras y nos faltan hechos. Cuando descendemos a lo cotidiano desde la cercanía y el descubrimiento del otro, la cosa cambia. Vamos al ejemplo que ilustra cuanto quiero reflejar en este “segmento”.

El pasado domingo se realizó en nuestros templos una colecta extraordinaria para cubrir proyectos de Manos Unidas. En una misa de pueblo a la que asistí, el celebrante explicó la experiencia del trabajo de Manos Unidas y el proyecto que se auspiciaba en este caso. Inmediatamente se comenzó a pasar la canastilla. Pero surgió el chispazo. El sacerdote llamó al chiquillo que portaba la cestilla, tiró de cartera y pasó a “cotizar”. Tan solo había visto este gesto una sola vez hace años, en un encuentro de diversas diócesis en Jaén. El Obispo celebrante, al conocer que la colecta era para solucionar un problema urgente, paró la eucaristía, se remangó los ropones de su cargo y tiró de cartera.

Ole por ambos. A esto le llamo yo “dar trigo… y si hace falta predicar”. Un gran ejemplo que sorprendió a todos. El ejemplo del Papa Francisco nos lleva a todos a salir a las periferias y oler a oveja. Así es.


Manuel Montes Cleries

Manuel Montes, casado, ocho hijos y 16 nietos. Profesor Mercantil. Licenciado en Comunicación Audiovisual. Doctor en Periodismo desde junio de 2012. Pertenece al Movimiento Diocesano de Cursillos de Cristiandad. Escribe “La Buena Noticia” en diversas publicaciones digitales y participa como colaborador en diversos programas de radio y televisión.

m.montescleries@telefonica.net
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