BlogsEl segmento de plata

La condición humana

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez
Publicado: 07/06/2018: 119

Los seres humanos somos así. Necesitamos que alguien fallezca, sufra una desgracia o caiga defenestrado de su empleo para que hablemos de él (o de ella) de una forma positiva.

Este pensamiento ha surgido en mi mente a consecuencia de la caída fulminante del gobierno como desenlace de una moción de censura basada en el compadreo y en el quítate tu para que me ponga yo; que seguiré haciendo lo mismo.

Los políticos y, consecuentemente, los gobiernos, actúan como los malos alumnos de los colegios. A principio de curso se toman muy en serio las clases, escuchan, trabajan con denuedo y lo hacen bastante bien. A partir de la segunda semana empiezan a racanear y a hacer de las suyas y terminan defraudando a todos.

Llevo varios días escuchando hablar bien de Rajoy a todo el mundo, periodistas incluidos. Ahora se le reconocen sus esfuerzos por sacar a España de la crisis y los aceptables resultados obtenidos con la recuperación del número de empleados y la mejora de la actividad económica en general. ¡A buenas horas, mangas verdes!

Ahora, ¡oh milagro!, se reconoce que los chorizos descubiertos en su partido, se hincharon de robar antes de que diera comienzo su legislatura. Se reconoce su trabajo denodado y su integridad, amén de su saber estar hasta el final. No ha dimitido porque no tenía sentimientos de culpabilidad y se ha ido con caballerosidad y muy dignamente. Mientras, alguno de sus predecesores sigue ratonando por lo “bajini” y esperando volver.

Esta es la condición humana. Siempre se habla bien del fallecido en su velatorio, aunque haya sido un desastre en vida. Se echa de menos a los responsables de cualquier actividad al poco tiempo de cesar en la misma. Ahora van a terminar por sacar a hombros al señor Rajoy los mismos que se han tirado telediarios completos poniéndolo de “chupa de dómine”.

No importa. Desde la ahora oposición comenzarán a propiciar la próxima alternativa de forma que, sucesivamente, lleguemos a odiarnos los unos a los otros de una manera desmesurada. País. Lo malo es que me dice la historia que esto ha pasado desde siempre, pero especialmente a lo largo de los últimos ochenta años.

Espero que los mayores, los del “segmento de plata”, pongamos un poco de cordura en nuestra conversación y no caigamos en radicalismos que no conducen a nada bueno. Los que van llegando creen que la solución se encuentra en pasar de Dios y en poner nuestra fe en los “salvadores de la patria”. Mal camino. Pero esta es la condición humana. Bienvenido el nuevo gobierno si es para bien.


Manuel Montes Cleries

Manuel Montes, casado, ocho hijos y 16 nietos. Profesor Mercantil. Licenciado en Comunicación Audiovisual. Doctor en Periodismo desde junio de 2012. Pertenece al Movimiento Diocesano de Cursillos de Cristiandad. Escribe “La Buena Noticia” en diversas publicaciones digitales y participa como colaborador en diversos programas de radio y televisión.

m.montescleries@telefonica.net
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