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«El que ha sido anunciado se acerca a nosotros»

Eva Domínguez es pastora de la Iglesia Evangélica
Publicado: 28/12/2018: 5416

La reverenda Eva Domínguez, de nacionalidad mexicana y española, es desde noviembre de 2016, es la pastora de referencia de la Iglesia Protestante del Redentor que la Iglesia Evangélica tiene en la ciudad.

«Creo que estamos aprendiendo a mirar y a valorar lo que nos une, que es más que lo que nos separa. Pero falta mucho por hacer»

¿Cómo vive la Navidad en su comunidad?
Con mucha ilusión y con muchas actividades desde que comienza el Adviento. En la comunidad evangélica iniciamos reflexiones en torno al anuncio de la llegada del Salvador de la humanidad, de Aquel que ha venido para quitar ligaduras de pecados, que muchas veces ni son buscadas, simplemente se nos pegan como humanidad, como individuos.  Celebro junto con mi familia y mis hermanas y hermanos de fe, con alegría, porque el anunciado se acerca a nosotros. Acostumbramos a tener también un tiempo de convivencia en torno a la mesa. Celebrar la Navidad también es comer juntos, juntas, gozándonos así por las bendiciones recibidas de su mano, con la Esperanza y en la súplica de que el pan y el agua llegue a todos los seres humanos.

Como mujer, ¿cómo imagina a María viviendo el nacimiento de su hijo? 
María fue una jovencita que amaba a Dios, y Dios la amaba, por eso fue escogida para traer a la vida a un Ser humano-Dios acorde al Plan divino, una mujer con sensibilidad para escuchar a Dios y acatar su voluntad pese a los riesgos y desafíos que conllevó en una sociedad de juicio, con un embarazo que la llevó a ser juzgada. Ni siquiera su esposo lo comprendía hasta que Dios le habló. Aun así creo que ello no le quitó el gozo, la ilusión de disfrutar a su hijo, pues ella siempre se supo una diaconisa, una sierva de Dios. Fue una mujer que atesoró en su corazón sus vivencias de madre del Salvador. Aprendo además de María que los llamados por Dios a tareas sublimes no tienen condicionamientos, como la edad (ella tendría a lo sumo quince años de edad), sin embargo, ya se consideraba sierva de Dios, y por tanto sometida a Su voluntad. Por otra parte, lo viviría en plenitud desde su ser de madre.

¿Cómo valora la actividad ecuménica en Málaga?
Llevo poco tiempo aquí, pero veo que existe la disposición desde hace décadas de unirnos en plegarias a favor de la Unidad en el Espíritu de todos los cristianos del mundo. Si este es el sentir, vamos por buen camino, ya que varias de las órdenes o grupos católicos abiertamente se decantan por la Unidad muy entusiasmados y totalmente dispuestos a trabajar en este sentido, pero para la totalidad de creyentes en la ciudad, somos muy pocos,  es por tanto, muy limitado esta visión y trabajo… faltan acciones concretas a favor de ello desde la reflexión bíblica y las distintas realidades que convierten  a unos cristianos  más vulnerables que otros, con ello pienso en los colectivos tales como: las mujeres (pobres), los migrantes, refugiados…

¿Qué frutos producen los encuentros entre la Iglesia Católica y pastores de las demás Iglesias Cristianas presentes en la Costa del Sol?
No podría valorarlo objetivamente, pues como he dicho apenas sÍ me he acercado a esta parte de nuestra realidad o fenómeno. Lo que recojo de oídas y lo que yo percibo es que hay una disposición óptima por el ecumenismo y se da ya un compañerismo verdadero (aunque solo entre los clérigos). Aunque para todos los años que se lleva transitando por  estas sendas, ha habido pocos avances reales ya que son una minoría las iglesias en la Costa de Sol que están adheridas a este movimiento. Tendríamos que seguir trabajando en este sentido, para que el poder de convocatoria sea aun más eficaz. A los que ya estamos en fraternidad también nos falta mucho, pues si bien es cierto que nos sabemos creyentes del mismo Dios, que cuenta con la misma Palabra y fidelidad al mismo Cristo humanado, solo esporádicamente y puntualmente nos encontramos. Me parece que ya  tendríamos que estar en otra fase de comunión, pues la verdadera unidad va más allá del discurso, de las palabras. La verdadera unidad se fomenta, surge en los encuentros de todo tipo tales como: la oración, la meditación, el estudio de la Palabra e incluso desde lo  lúdico, desde y hacia todos los colectivos que conforman nuestras comunidades, nuestras parroquias.

¿Qué signos de esperanza hay en el camino hacia la unidad de las Iglesias Cristianas?
Me parece un avance el que algunos/as clérigos y laicos en igualdad de condición estemos buscando y propiciando encuentros de oración. Creo que estamos aprendiendo a mirar y a valorar lo que nos une, que es más que lo que nos separa. Pero falta mucho por hacer. Nos toca a nosotros realizar la concreción a esa esperanza.

El papa Francisco habla constantemente de la necesidad de dar un testimonio de unidad ante un mundo fracturado. ¿Qué piensa de esa invitación?
Tiene toda la razón, los tiempos de hoy, son desafíos a la unidad y a la solidaridad entre los seres humanos de fe, contrariamente a los valores que se viven en nuestro mundo occidental, donde estamos viviendo, según Zygmunt Bauman, en la modernidad o sociedad líquida, la cual se define como una sociedad precaria, provisional, por tanto  inestable (hoy tienes algo, mañana es posible que no), al contrario que en tiempos pasados donde imperaba la estabilidad, las realidades sólidas. Lo único estable hoy, es el cambio. Dijo Bauman que hay una enorme cantidad de gente que quiere el cambio, que tiene ideas de cómo hacer el mundo mejor no sólo para ellos sino también para los demás, más solidario, hospitalario. Hoy somos más libres que nunca pero, paradójicamente, somos también más impotentes que en ningún otro momento de la historia. Todos sentimos la desagradable experiencia de ser incapaces de cambiar nada. Somos un conjunto de individuos con buenas intenciones, pero entre éstas y la realidad hay mucha distancia. Todos sufrimos ahora más que en cualquier otro momento la falta absoluta de agentes, de instituciones colectivas capaces de actuar efectivamente. Por tanto, me parece que como cristianos, ante esta realidad, tenemos mucho que aportar frente a esta carencia del mundo. Si estamos unidos, podemos hacer frente al  individualismo, al egocentrismo de nuestra sociedad. Solo así, y de manera significativa  también podríamos hacer frente a las injusticias y violencias de todo tipo y a la falta de  paz en el mundo. Solo así daremos testimonio, de ese Dios relacional: Trino, que nos busca y nos desea. Vida plena y en abundancia.

¿Cómo pueden los cristianos de a pie, también los seglares, contribuir a este camino?
De muchas maneras, si para empezar todos y todas estamos concienciados a trabajar en  la unidad por el Reino de Dios, desde la fe que nos une en Jesús Cristo, en el que nos mostró la voluntad del Padre y nos dio las pautas para honrarle, y si tomamos como base la Palabra de Dios, desde el conocimiento y la verdad que libera, encontrados en ella, entonces nos daremos cuenta de que todos somos necesarios. Faltan los recursos de todo tipo, incluidos los humanos. Si unimos nuestros  dones, habilidades, destrezas que tenemos como iglesias (pero sobre todo desde el don del Amor Divino) tendremos las herramientas para luchar juntas, juntos, por un mundo mejor. Sólo así lograremos hacer de este mundo, donde Dios un día metió su mano dándonos a  su Hijo, un sitio donde quepamos todas y todos.  Además, estaremos en vías a cumplir los sueños de Dios Trino, su voluntad: “… para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.”  (Jn 17, 21).

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