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Fernando Luque: «Hoy no comprendo mi vida si no es siendo sacerdote»

Fernando Luque, sacerdote diocesano de Málaga
Publicado: 14/03/2019: 7588

Entrevista al sacerdote diocesano Fernando Luque Varo, nacido en 1990 en Málaga y ordenado en 2016.

«Intento aprender a amar mi presente, aquí y ahora. Vivir lo sencillo, lo cotidiano, en lo pequeño se juega la felicidad».

¿Qué te parece si empezamos con algo sencillito? ¿Para qué vivimos? ¿Por qué y para qué estamos aquí?

Vivimos para amar, y amando somos felices. Estamos aquí porque Dios quiere y para amarle a él y a los demás.

¿Sabe alguien qué es la vida y qué sentido tiene?

La vida es un carnaval, como decía la canción. La vida es un regalo que se nos da, pero hay que llenarla de sentido. Nosotros lo tenemos fácil, nuestro sentido a la vida es Cristo.

Hemos rezado que la vida es un valle de lágrimas. ¿Así es?

No lo creo. Hay momentos de lágrimas, pero hay otros muchos de alegría y paz. Sean sonrisas o lagrimas lo importante es aprender.

¿Estamos aquí para hacer méritos para la otra vida y para glorificar a Dios?

Así es. Nuestra vida es un regalo que Dios nos hace y un regalo que nosotros le hacemos. Una ofrenda agradable. Algún mérito haremos, pero la mayor parte la pone Dios.

¿Qué aporta a tu vida el Evangelio?

Es mi referente, mi guía, mi aliento, mi ilusión.

¿Debe un hombre vivir para los demás, o eso es un mito cristiano humanista que no tiene nada que ver con la ley natural?

Nada de eso. Existimos y vivimos para los demás. De mito nada. No hay más que mirar a tantos y tantas que dan su vida cada día. Vivir para los demás ensancha el corazón.

¿Quiénes son los enemigos de la vida?

La tristeza, el miedo, la desilusión, el vivir sin amor.

También el enemigo puede ser uno mismo, ¿no crees?

Sí. Nuestro egoísmo no nos deja ser felices en ocasiones. Hay que vencerse a uno mismo, el grano de trigo para que dé fruto debe morir.

¿Qué es lo más inteligente que se puede hacer en esta vida?

Hacer deporte, por supuesto.

¿A vivir se aprende? ¿Y a ser sacerdote?

También. Aunque creo que nunca aprenderé del todo.

¿Has sufrido alguna crisis vital? ¿En qué o en quién te apoyaste cuando la sufriste?

Sí, hace varios años. Las crisis dan miedo, pero nos hacen crecer mucho. Lo importante no es la crisis sino aprender de ella.

En este momento de la vida en el que estás ¿crees que te ha queda algo por hacer?

Claro, mucho, tengo 28 años todavía.

¿Cuál crees que es tu gran aportación a la Diócesis de Málaga?

Mi gran aportación, ninguna (ríe). Solo se trata de remar en la barca de la Iglesia.

¿Cuál es el mayor desafío al que se enfrenta nuestra iglesia local hoy?

En mi opinión, adaptarnos a los tiempos, ser fieles a lo auténtico, desprendernos de lo superfluo, ilusionarnos con el presente, confiar en el futuro.

¿Cómo podemos escapar de las falsas necesidades?

Teniendo experiencias de pobreza que nos hacen salir de esas necesidades falsas.

¿Quién es Jesucristo para ti?

Todo.

¿Qué le dirías a quien se esté planteando si Dios lo llama para ser cura?

Que escuche, que no tenga miedo y que confíe. Dios sabe lo que hace.

¿Qué le falta al presbiterio diocesano?

Nos falta a todos mucho. Yo diría que necesitamos alegría misionera. También nos faltan vocaciones.

¿Dónde encuentras la felicidad?

Intento aprender a amar mi presente, aquí y ahora. Vivir lo sencillo, lo cotidiano, en lo pequeño se juega la felicidad.

¿Eres un sacerdote dócil?

Se intenta, aunque ya te digo que no es fácil. Estamos para servir a la Iglesia, nada más. Lo que la Iglesia mande.

Hay quien sugiere que la soledad del cura puede llegar a ser insoportable, ¿has vivido la soledad como un calvario alguna vez? Si es así ¿qué hiciste para abrazarlo?

Insoportable no diría yo. Creo que el sacerdote vive la soledad, pero debemos llenarla de la presencia de Dios. Es una soledad acompañada, una soledad que nos prepara a la misión.

¿El regalo más bello que te ha regalo ser presbítero?

Un sacerdote es un hombre para los demás. Viviendo el ministerio con pasión y centrado en Cristo, nuestra vida es un gran regalo.

A estas alturas del partido ¿volverías a ser sacerdote?

Estoy en el primer cuarto del partido todavía. Si, volvería a serlo. Hoy no comprendo mi vida si no es siendo sacerdote. Al final Dios llevaba razón.

Rafael J. Pérez Pallarés

Rafael J. Pérez Pallarés es sacerdote diocesano y Delegado Diocesano de Medios de Comunicación. Todas las mañanas presenta y dirige el programa de Canal Sur Radio y Radio Andalucía Información “Palabras para la vida”, un programa fruto de los acuerdos entre RTVA y los obispos andaluces.