«Lo que pretendemos es decir que la muerte no es el final, transmitir esperanza en estos tiempos que corren» afirma Jaime Ordóñez (Málaga, 1971), en referencia a la obra "Auto del resucitado" que representó recientemente en la parroquia de los Santos Mártires Ciriaco y Paula. Decir sólo su nombre puede dejar indiferente a muchos, pero la cosa cambia si lo presentamos como el calvo de "La hora de José Mota" o el que hablaba muy rápido en "Aquí no hay quien viva". Dentro de un mundo como el del espectáculo, «en el que pocos se quieren significar», este congregante de Mena, manifiesta orgulloso: «Sí, soy creyente, ¿y qué pasa?»