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FERMÍN NEGRE. Comentario al Evangelio de hoy, lunes 13 de julio

Publicado: 13/07/2020: 88412

¿En qué quedamos? ¿Hay que sembrar la paz o hay que desenfundar la espada?

Me encantaba oír en Honduras: «Primero Dios». No anteponer nada a Dios, ni siquiera lo más sagrado… la familia. En el trasfondo del discurso de Jesús hay una palabra: prioridades.

Ejemplo. Conozco un chico que decidió ir al Seminario. Sus padres, a pesar de ser creyentes, no parecían muy contentos. Es más, hasta le ofrecieron un coche -el sueño de su vida- si dejaba a un lado esa idea. Entró en el Seminario. Los padres dejaron de hablarle. Este joven tuvo que optar entre Cristo y sus padres.

Coda final. Cuando ya estaba casi para ordenarse, los padres cambiaron de actitud. Hoy son los padres más felices del mundo.

Esto de poner a Dios en el centro es como esa piedra que se lanza al estanque y va formando ondas. La primera onda es ese amor de Dios. Cuando la primera onda es Dios, todo lo demás en tu vida queda bañado por su huella. La familia, el trabajo, los amigos, el ocio, tu compromiso.

Cuando no es así, toca reordenar prioridades, poner en orden nuestra casa. Si no, se amontonan las cosas y olvidamos qué es lo esencial y qué lo accesorio.

La cruz es parte del camino. Las opciones de Jesús terminan por chocar con las del mundo. Rechazo, persecución, hostilidad. Si estás con los crucificados, con la gente considerada de baja estofa, un día te encontrarás crucificado con ellos. Abrazar los dos maderos.

Cargar con la cruz implica también mirar más allá de nuestro ombligo. Cireneos que todos los días del año ayudan a otros a llevar la cruz de la pobreza, la soledad, la enfermedad, el sinsentido…

Un simple vaso de agua fresca. Cosas de Dios. Acoger, compartir, recibir, incluir, expandir. Cosas sencillas hechas con amor. Sin miedo a que se seque nuestro pozo porque Dios siempre repone el agua que se ofrece… como ocurre cuando donamos sangre. Vida que se multiplica.

¡Nos rezamos!

Fermín J. Negre Moreno

Sacerdote