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La familia: el trabajo y la fiesta, por Fernando del Castillo, delegado de Pastoral Familiar

Publicado: 01/06/2012: 1853

Carta del delegado de Pastoral Familiar con motivo del Encuentro Mundial de Familia que se clausura hoy en Milán.

Este fin de semana se ha celebrado en Milán el VII Encuentro Mundial de las Familias. Un acontecimiento eclesial que ilumina y orienta a todos los que estamos comprometidos con la familia.

El tema de este encuentro ha sido "La familia: el trabajo y la fiesta". Trabajo y fiesta, estas dos realidades claves en la vida de una familia son una buena oportunidad para caer en la cuenta y reconocer que en ocasiones la absolutización del trabajo dificulta y condiciona la vida familiar. Olvidamos una clave para el verdadero desarrollo de la persona: la gratuidad, comprender la vida como un don.

El trabajo es un don recibido y acogido, una bendición que nos humaniza, que nos permite transformar la realidad, crecer como personas y desarrollar nuestras cualidades y talentos. Cuando vivimos el trabajo reconociendo que todo lo que somos y tenemos nos ha sido dado, incorporamos la lógica del don, la lógica de la gratuidad en nuestra vida.

Trabajar es una forma de amar. Trabajar es un modo de expresar nuestra entrega y de vivir con gratitud y agradecimiento el don recibido. Trabajar es una forma de amar la familia, buscando su bien. Amor que se concreta en solidaridad con las familias que viven en precariedad precisamente por la falta de trabajo; durante el encuentro, el Papa hará entrega de un nuevo símbolo que presidirá los encuentros mundiales: el icono de la Sagrada Familia y de la Trinidad, realizado por M. Rupnik. Este icono es expresión de la vocación de la familia de Nazaret y de la identidad del Dios Trinitario, como vocación al amor, amor expresado, vivido y celebrado por las familias en el trabajo, el descanso, el domingo y la fiesta.

Autor: Fernando del Castillo, delegado de Pastoral Famili