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Gracias, abuelos

Publicado: 25/07/2013: 2173

“¿Quién no recuerda a sus abuelos? ¿Quién puede olvidar su presencia y su testimonio en el hogar? ¡Cuántos de nosotros llevan su nombre como signo de continuidad y de gratitud! Es costumbre en las familias, después de su muerte, recordar su aniversario con una misa en sufragio por ellos y, si es posible, con una visita al cementerio. Estos y otros gestos de amor y de fe son manifestación de nuestra gratitud. Por nosotros se entregaron, se sacrificaron y, en ciertos casos, incluso se inmolaron” dijo Benedicto XVI al Consejo Pontifico para la Familia, por ello, queremos hacer un sencillo homenaje a todos los abuelos de la Diócesis en el día de san Joaquín y santa Ana.

«Deseo referirme ahora a los abuelos, tan importantes en las familias. Ellos pueden ser —y son tantas veces— los garantes del afecto y la ternura que todo ser humano necesita dar y recibir. Ellos dan a los pequeños la perspectiva del tiempo, son memoria y riqueza de las familias. Ojalá que, bajo ningún concepto, sean excluidos del círculo familiar. Son un tesoro que no podemos arrebatarles a las nuevas generaciones, sobre todo cuando dan testimonio de fe ante la cercanía de la muerte»” continuó Benedicto XVI. El día de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen y abuelos de Jesús, queremos dar las gracias a todos los abuelos de la diócesis «por ayudarnos y hacernos la vida más fácil». Mándanos tu testimonio, con una fotografía del abuelo o la abuela a oficinaprensa@diocesismalaga.es

Juan Enrique López.: «He pasado casi la mitad de mi vida con mi abuela»

Mi nombre es Kike y aunque sólo tengo un año de vida, he pasado casi la mitad de ella con mi abuela. Ella me cuida cada día mientras mis padres trabajan y sé que para ellos yo soy lo más importante. Por eso, soy consciente de lo agradecidos que están de que tú me cuides y me mimes cada día como sólo una abuela sabe hacerlo. Te quiero mucho abuela. 

Ana L. Cataño: «Mi suegra viene cada año desde Alemania para estar con sus nietas»

No tengo palabras para agradecer a mi suegra que cada año se venga a España desde Alemania para estar con sus nietas. Para nosotros es muy importante que nuestras hijas aprendan la lengua de su padre. Cuando su Oma (abuela en alemán) las cuida, no sólo les transmite un idioma, también les inculca el amor por el país de su padre y así conservan sus raíces. Gracias Erika. 

Jose: «Sus vidas han sido reflejo del cuidado que nos tiene el Señor»

Una bendición, creo que es la mejor manera de definir la relación con mi abuelo Rafael. Han pasado siete años desde que falleció, pero no ha habido ni un solo día en el que no lo haya tenido presente, al igual que mi abuela Lola. Son tantos recuerdos y vivencias que no podría resumirlos; tan solo compartir que me siento absolutamente unido a ellos y que doy gracias a Dios porque me enseñaron a apreciar lo sencillo. Jamás podré olvidar su cercanía y su cariño; sus vidas han sido fiel reflejo de la sonrisa y el cuidado que nos tiene el Señor para cada uno en particular. 

Lola Narbona: «Para mí es un gran ejemplo de servicio, paciencia, adaptación, humildad y oración»

Voy a aprovechar la oportunidad que esta publicación me brinda para dar las gracias a la abuela más buena del mundo: mi madre. Lo hago aún sabiendo que no le gusta que se las dé, pero yo siempre le digo que no lo puedo remediar, que me brota del alma y que, ya se sabe: “de lo que está lleno el corazón rebosa la boca”. A pesar de que tiene 18 nietos, siempre está dispuesta para lo que necesitan. Y sabe hacerlo sin darse nunca mérito ni pasar factura, e incluso anulando en secreto sus propios planes cuando le coinciden con nuestras peticiones de ayuda. Para mí es un gran ejemplo de servicio, paciencia, adaptación, humildad y de oración por los demás. Necesitaría todo un libro (de varios volúmenes) para exponer sus virtudes y expresarle todo el agradecimiento que se merece: estas pocas líneas se me quedan muy cortas.¡Gracias, abuela de mis niños y mis sobrinos, de mi parte y de todos ellos! Te quiero mucho, mamá. PD: Y lo mejor es que mis niños tienen la suerte de tener otros tres abuelos estupendos; uno de ellos los cuida desde el Cielo.

Autor: Beatriz Lafuente