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«Si el amor es de verdad no se acaba nunca»

Publicado: 09/08/2013: 1950

Los malagueños Carmen Camacho y José Montes se casaron hace casi nueve años. Decidieron realizar el Máster de Pastoral Familiar, porque otros matrimonios se lo recomendaron.

Organizado por el Pontificio Instituto Juan Pablo II, acaba de celebrar su curso de verano en Málaga. Lo han cursado más de una veintena de familias de la Diócesis. Califican la experiencia como fructífera. Tienen claro que el amor verdadero nunca se agota y que requiere de cuidados. Así se lo quieren transmitir ahora a otras familias. 

¿Qué es para vosotros el matrimonio?

Compartir la vida un hombre y una mujer. Creemos que lo fundamental que debe tener un matrimonio es que sea para siempre. De hecho el matrimonio cristiano lleva implícito esa característica de eternidad. Si nosotros como matrimonio no nos comprometemos a eso puede ser que, como dicen por ahí, que se acabe el amor, pero lo fundamental en el matrimonio es ese vínculo, ese compromiso que nosotros hacemos para amarnos siempre.

¿Y si se acabara el amor?

El amor si es de verdad no se acaba nunca, lo que pasa es que hay que cuidarlo. En eso sí estamos completamente de acuerdo y sobre ellos hemos reflexionado muchas veces. Sabemos que si el amor es de verdad no se acaba nunca. El amor tiene sus fases y va evolucionando y unas veces es de una manera y otras de otra, pero si dejamos a la improvisación todas las cosas del día a día, ese sentimiento que uno siente cuando se enamora ya no es el mismo. Lo importante y lo fundamental es la constancia y el compromiso de querer que eso sea para siempre.

¿Por qué decidisteis hacer este máster?

Siempre hemos estado muy relacionados con la pastoral familiar. Estábamos en un movimiento de apostolado familiar, el de San Juan de Ávila. Muchos matrimonios que conocemos nos lo recomendaron.

Tras realizar este máster, ¿ha cambiado de alguna manera vuestra familia?

Sí, nos ha ayudado mucho sobre todo a profundizar en lo que es el matrimonio, la familia, en como relacionarnos entre nosotros. El máster nos aporta muchísimo conocimiento teórico que luego hace que nuestra vida se enriquezca mucho más. También nos ha ayudado mucho en nuestro compromiso pastoral en la parroquia, en la El Carmen de Málaga. Además, hemos empezado en la pastoral familiar en nuestra parroquia a raíz de haber realizado el máster.

¿Cómo consideráis el concepto de familia que se tiene en la sociedad actual?

En el máster hemos estado hablando eso precisamente, de cómo se transmite la fe en la familia. Si nosotros tenemos que Evangelizar a las familias, no sólo a las nuestras, si no a las de fuera, tenemos que saber cómo está esa familia. Lo que fundamentalmente vemos es que hay mucha desestructuración. Hay muchos matrimonios que se divorcian, parejas que no llegan ni siquiera a casarse, si no que son uniones “mientras dure” y ese compromiso de perdurabilidad en el tiempo no existe y tampoco una estabilidad, por lo tanto, ¿cómo crías a unos hijos en esas situaciones?..Vemos que se han perdido los valores fundamentales, el horizonte de la verdad. Ahora todo es relativo, el amor, la verdad, los valores en los que se educan a los hijos y cuando pierdes la estabilidad y el horizonte en la vida es muy difícil educar. Que nosotros tengamos a Dios presente en nuestras vidas es un garante de ese horizonte de verdad. Sabemos a dónde vamos, con nuestras dificultades. La familia de hoy en día la sensación es que no sabe hacia dónde va. También hay que tener en cuenta que la familia necesita de un tiempo de calidad para cuidarla.

¿Creéis que está en vuestra mano cambiar el concepto de familia de la sociedad actual?

Lo fundamental es que las cosas se aprenden por contagio. Estar en contacto con otras familias y ver que viven de otra manera llama la atención, así que creemos que la mejor manera de Evangelizar es estar en contacto con otras familias. Eso a nosotros también nos exige un compromiso grande de vivir de otra manera.

Hacéis a vuestros hijos partícipes de esta andadura. ¿Por qué es importante que ellos estén presentes?

Tiene que ver también con el contagio que comentábamos anteriormente. Cuando ellos están con niños que sus padres viven de otra manera, van a ver que se puede vivir así, que hay gente que vive de otra manera. En otros lugares ven otras estructuras familiares, pero aquí somos familias que queremos vivir todos de la misma manera y eso ellos lo perciben. Es una forma de que ellos vean que las personas con las que nos relacionamos tenemos mucho en común. Ellos son aún pequeños aún para pronunciarse, pero nosotros percibimos que lo ven como algo positivo.

De la temática impartida en el máster, ¿cuál os parece más interesante? ¿Se debería incluir algo más?

Hay un bloque pastoral, otro teológico y otro moral. Echamos de menos que hubiera la posibilidad de una parte práctica a nivel pastoral. Nosotros como nos dedicamos a la pastoral echamos más de menso que se hable de temas pastorales, aunque los bloques están muy equilibrados, pero quizás en los temas de moral o teología nos perdemos un poco más. Pero es fundamental tener esos conocimientos teóricos para luego aplicar la práctica pastoral. Es uno de los temas por los que hemos hecho esto, el que nos diera luz pastoral para después poderlo aplicar en la parroquia y transmitirlo a otros matrimonios.

¿Por qué recomendáis a otros matrimonios a realizar este máster?

Porque te ayuda a profundizar en tu fe y en tu vida de matrimonio.

Con este curso de verano finalizáis vuestras clases presenciales y el plan de estudios de tres años que conforman este curso. ¿Sobre qué haréis la tesina?

Nuestra idea ha evolucionado. Empezamos queriendo hacerla sobre “Sexualidad y jóvenes”, pero ahora nos gustaría hacerla sobre “El matrimonio como un camino de santidad”.

Autor: Inma Prieto