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LEY Y AMOR. Comentario al evangelio de hoy, 26 de octubre

Publicado: 26/10/2020: 54622

RAFAEL PALACIOS LÓPEZ

“¿No era necesario soltarla de tal ligadura en sábado? Y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía.” En este evangelio tenemos una muestra de la verdadera conversión.

La conversión evangélica consiste en ir adaptando en nuestra mente los criterios evangélicos. Y lo más sorprendente es que 2000 años después de la Redención del Señor sigamos sin darnos cuenta de que el centro de esa Redención es el ser humano. A día de hoy seguimos dándole más importancia a la ley que al sentido de la misma. La ley tiene como función encaminar a las personas hacia lo que le es bueno para ésta. Pero el fin no es la ley, la ley son las líneas que señalan un camino que supera con mucho a la propia ley.

Pero 2000 años después seguimos poniendo toda la importancia en el cumplimiento de las leyes, más que en el fin de esta que es el bien para los seres humanos. La pregunta es por qué esta actitud. Porque en el fondo el cumplir la ley nos condecora como los mejores, los estupendos, los cumplidores. Y en el fondo utilizamos la ley para nuestra propia gloria, y muchas veces como una valla que nos protege de la verdadera entrega a los demás. ¿Alguna madre o algún padre a la hora de tener un hijo le echa un vistazo a las leyes mínimas que deben de cumplir como progenitores de una nueva vida? Sería ridículo, porque el amor supera con mucho el marco de los mínimos que pide la ley. Pues en la vida del espíritu pasa igual, cuando la persona es llevada verdaderamente por el Espíritu de Dios, piensa en lo que es bueno para el ser humano, para sus hermanos. Lo que la Caridad infunde por el bien del otro. Cuando no nos dejamos llevar por Él. Simplemente nos miramos a nosotros mismos y buscamos aquello que nos da seguridad en que somos los mejores.

Aquí el Señor vuelve a dar esa gran lección de que era necesario liberar a esa hija de Abraham en sábado, pues el sábado es para el hombre y no al revés. Y lo que tenía que quedar claro es que las personas están por encima de todo, incluso del sábado. Este cambio tan simple es el que más nos cuesta hacer en nuestro corazón. Que toda ley es para bien de los seres humanos, y que buscar el bien de los hermanos supera la ley.

Ojalá hagamos al Señor estar orgulloso de nosotros al vivir la vida con esta coherencia día a día. Esta es la verdadera conversión.

Rafael Palacios López

Diócesis Málaga

@DiocesisMalaga