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FERMÍN NEGRE. Comentario al Evangelio de hoy, sábado 4 de julio

Publicado: 29/06/2020: 81592

No parecían muy estrictas las costumbres del Maestro.

No ayunaban tanto como los discípulos de Juan y los fariseos. De hecho, a Jesús se le ve muchas veces compartiendo mesa. Compartir mesa era compartir la vida. Mientras está él, hay fiesta.

Chocaron esas reglas tan “laxas”. Y es que él iba a lo profundo. Jesús conocería aquel texto del Tercer Isaías:

“El ayuno que yo quiero es éste: Abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo, y no cerrarte a tu propia carne."

Cada cual tendrá que discernir de qué ayunar. Yo de momento de WhatsApp y otras RRSS para ir superando mi nomofobia. Confieso que los primeros días tenía mono. El móvil y el vino son dos “substancias” ampliamente aceptadas por la sociedad. Todos necesitamos desintoxicarnos de algo.

Ayunar nos descubre nuestras dependencias. Vaciarnos para quedarnos con el único alimento que importa.

Está tirando tanto el remiendo del manto que puede terminar por romperlo. Y con algunas estructuras, ojalá así fuera. Ya vendrá la creatividad del Espíritu para transformarlas en un manto nuevo. ¡Manos a la obra!

Parchear la vida. Los parches en las ruedas de la bici valen cierto tiempo, pero terminan por ceder. Nueva rueda. O si no, riesgo de accidentes múltiples. Odres nuevos. O si no, riesgo de beber un vino estropeado.

Francisco lo expresa mucho mejor que yo:

“A la novedad, novedad; a vino nuevo, odres nuevos. La Iglesia nos pide a todos nosotros algunos cambios. Nos pide que dejemos de lado las estructuras anticuadas: ¡no sirven!”.
(…) “¿Estamos abiertos a las sorpresas de Dios? ¿O nos encerramos, con miedo, a la novedad del Espíritu Santo? ¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas, que han perdido la capacidad de respuesta?”.

Preguntas para ser rezadas y discernidas.

¡Nos rezamos!

Fermín J. Negre Moreno

Sacerdote