«Recomendaciones del Papa al Obispo de Málaga en la Visita “Ad Limina”» (1986)

Publicado: 14/08/2012: 824

 Queridos diocesanos:

Hace unos días regresé de Roma donde, como ya os había comuni­cado, tuve el gozo de visitar al Santo Padre, orar en las Basílicas Mayores y entrevistarme con los responsables de algunas Congregaciones que ayu­dan al Papa en el gobierno de la Iglesia Católica.

Gracias a las palabras y a la acogida del Sucesor de Pedro, así como a la oración en común y convivencia con los Obispos del Sur, os aseguro que me he sentido fortalecido en la fe y en la voluntad de serviros con mayor ahínco como obispo.

Cada día os tuve presentes en la oración, especialmente en la Misa celebrada junto a la tumba de San Pedro.

El Papa nos ha pedido a todos los Obispos del Sur de la Península, incluidas las ciudades de Melilla y Ceuta, y de las Islas Canarias, que nos esforzáramos en atender a todos aquellos que viven del trabajo del cam­po, por ser ellos quizás los menos atendidos. Nos ha recordado la necesi­dad de integrar responsable y activamente a los seglares en la vida de la Iglesia. También ha insistido en la necesidad de evangelizar a tantos bau­tizados que por una u otra razón no han llegado a conocer todas las ver­dades de la fe y no pueden acoplar sus vidas al evangelio de Jesucristo. Consecuentemente nos ha recordado la obligación que tenemos de ani­mar la catequesis a todos los niveles. Hizo una alusión explícita a los jóve­nes que deben ser formados con criterios cristianos, seguro que de entre ellos surgirán vocaciones consagradas, además de ser ellos la esperanza de una familia y una sociedad más justa, basada en el amor a Dios. Final­mente nos ha recordado el deber de ayudar a las Iglesias de América Latina y seguir fomentando la devoción a la Santísima Virgen.

He tenido el gozo de estar con el Papa en cuatro oportunidades, además de haber sido recibido personalmente por él en su despacho. En esta ocasión, y después de preguntarme por la marcha de la diócesis de Málaga, me ha insistido en la necesidad de poner en práctica los acuerdos a los que se llegue en la Asamblea Diocesana próxima, y de una manera especial todo lo que haga referencia a la evangelización y catequesis.

Al informarle sobre nuestro modo peculiar de organizar el Semina­rio Menor, el Papa me dijo que en Roma, su Diócesis, lo tenían organiza­do de manera semejante.

Os ofrezco con esperanza las orientaciones recibidas en Roma, con­vencido de que todos las acogeréis y realizaréis fielmente.

Os bendigo en nombre de Dios,

Málaga, 21 de Noviembre de 1986. 

Autor: Mons. Ramón Buxarrais