DiócesisComentario al Evangelio

¡FELICES AHORA Y LUEGO!, Ignacio Fornés. Comentario al evangelio de la Solemnidad de Todos los Santos

Publicado: 26/10/2020: 842

Ignacio Fornés, sacerdote del OPUS DEI, ayuda a profundizar en el evangelio de este domingo, Solemnidad de Todos los Santos.

¡Felices ahora y luego!

Ser cristiano no es una desgracia. Ser cristiano es ser feliz ahora, no solo después en el cielo.

Con las Bienaventuranzas, Jesús nos explica su manera de vivir, su vida interior, su alma, y, por tanto, la de sus discípulos.

Para empezar, habla de la felicidad en presente: Bienaventurados, ¡felices ahora!, no solo después en la eternidad.

Se refiere a un tipo de felicidad que no tiene que ver con el “dinero malo”. Porque el dinero es necesario, nos da mucha seguridad. Lo malo es cuando entra la codicia, entonces el dinero es una fábrica de problemas diarios y continuos.

La felicidad ahora de la que habla el Señor depende de lo que uno tiene dentro, de su vida interior.

A los que lloran los consolarán, ¿quién? ¿el vecino? No solo, también Jesús. Los que sufren injusticias serán saciados ¿de qué? ¿de cosas? No, de la presencia de Jesús en sus almas. Los limpios de corazón no son unos reprimidos, son felices porque ven a Dios siempre: mientras trabajan, se toman una cerveza o corren por el paseo marítimo…

¿Y los perseguidos? ¿qué? pues Dios les hace ver que el Reino de los cielos es suyo, que el Señor del universo es de su propiedad.

Nos faltan bienaventuranzas por tocar, pero siempre llegas a lo mismo.

¡Feliz! Así vivió la Virgen -y eso que “perdió” un Hijo-, y así vivieron Todos los Santos. Tenían algo dentro: Jesús mismo (cfr Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1717).

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