Entre el 300 y el 306, se celebró en Granada el Concilio de Elvira; un concilio disciplinar, cuyas actas son las más antiguas de la Iglesia Universal. Sus cánones aparecen reflejados en concilios posteriores, como en el de Arlés (Francia, 314), en el de Sárdica (actual Sofía, 343) y en el ecuménico de Nicea (325). El cristianismo aún era minoría en Hispania.