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Pio XII (IV). Los silencios

Publicado: 30/04/2019: 517

El sacerdote Santiago Correa, profesor de Historia de la Iglesia, repasa los grandes hitos de la Historia de la cristiandad.

El papa Pío XII, buen conocedor de Alemania donde había residido durante doce años, ante Hitler y el nazismo mantuvo al principio una conducta de distensión. Protestó contra las primeras agresiones de Alemania, pero prefirió evitar las condenas espectaculares para no irritar a Hitler. Eligió lo que le parecía el mal menor: callar para evitar represalias. Pero manifestó que no transigía con los principios nazis y así lo comunicó repetidamente al cuerpo diplomático. Su silencio fue posteriormente criticado en “el Vicario”, obra teatral del alemán Rolf Hochhuth, obra que alcanzó un gran éxito. Pero la verdad es que el propio Papa había redactado la “Mit brenneder sorge”, condenando el nazismo. Se opuso vehementemente a la guerra. Organizó toda una serie de medios para salvar a millares de personas, entre ellas a varios miles de judíos. Y eligió la vía diplomática, en lugar de la denuncia pública, para evitar males mayores.
Durante la Guerra (1939-45) se mantuvo neutral y se abstuvo de condenar el comunismo soviético, pues sería condenar a uno de los países aliados, entre los que se encontraba la URSS. Igualmente, no condenó el nazismo, pues sería condenar a una de las potencias del EJE (Alemania, Italia y Japón).

El Papa conocía lo ocurrido con la condenación del nazismo por parte del episcopado holandés. La reacción de Hitler fue violenta. Muchos judíos holandeses fueron conducidos a los campos de concentración nazis, entre ellos Edith Stein. Pío XII comprendió que la mejor actitud era la del silencio, siguiendo el viejo refrán “Calla o di algo mejor que el silencio”. El Papa fue consciente de que sería criticado por su silencio. Pero comprendió que las condenas públicas, lejos de ser útiles, resultan a veces perjudiciales. Y por eso calló. Habló cuando tenía que hablar, así lo hizo en sus radiomensajes y en sus discursos al mundo diplomático. Calló cuando tenía que callar y así lo hizo para salvar vidas humanas. Por eso es justo proclamar a Pío XII, como “el mártir del silencio”. (L´Osservatore Romano 24-11-2000).

Santiago Correa

Sacerdote Diocesano