DiócesisHomilías Mons. Dorado

Cincuentenario Coronación Canónica Virgen de la Paz (Ronda)

Publicado: 15/05/1997: 787

Queridos sacerdotes.

Muy antigua, pontificia, real, venerable, ilustre y francisca Hermandad de
Nuestra Señora de la Paz.

Queridos hermanos y hermanas:

1.- Celebramos hoy el Cincuentenario de la coronación canónica de Nuestra
Señora de la Paz, Patrona de Ronda y Alcaldesa perpetua de la ciudad.

La devoción a la Virgen de la Paz, que se remonta al siglo XII, se expresa hoy
de una manera especialmente intensa: la semana mariana que la ha precedido, las
ofrendas de flores, el Pregón del Cincuentenario, la solmene Misa Pontifical que
estamos celebrando y la devota y popular procesión, son como la explosión de un
sentimiento de amor a la Virgen de la Paz, que se alimenta cada día en lo más íntimo
del corazón de la mayoría de los rondeños.

Esta fiesta es, para todos los católicos que vivís en esta ciudad, una fuerte
llamada, y pide una reflexión y un compromiso.


2.- En el Evangelio de hoy, fiesta de la Ascensión de Jesucristo al Cielo, se nos
recuerda el mandato del Señor a sus discípulos: ‟Id al mundo entero y proclamad el
Evangelio a toda la creación‶. Fieles a esta llamada, ‟ellos se fueron a pregonar el
Evangelio por todas partes y el Señor cooperaba confirmando las palabras con las
señas que los acompañaban‶.

En los umbrales del año 2000, el Papa nos recuerda ese mandato y nos llama
a una ‟Nueva Evangelización‶, y nos dice que ‟el fortalecimiento de la fe y del
compromiso apostólico de los cristianos‶aparece hoy como la tarea más importante
en nuestra vida y en la acción pastoral de la Iglesia y nos presenta a la Virgen como
‟modelo de fe vivida‶.

Nuestra Iglesia de Málaga, en nuestro Proyecto Pastoral Diocesano, se une a
toda la Iglesia empeñada en impulsar una Nueva Evangelización, que significa poner
en pie una Iglesia renovada, afrontar la tarea de difundir el Evangelio de Jesucristo,
ofreciendo la salvación de Dios a nuestros hermanos, de manera personal,
comprensible y creíble; afrontar la evangelización de nuestra cultura, la transformación
de nuestra sociedad y la cristianización de nuestras formas de vida, personales,
familiares y sociales, de manera que sea Jesucristo el Maestro y el centro efectivo de
toda nuestra vida y de nuestra sociedad. Porque Nueva Evangelización es: ‟nuevos
cristianos, nueva Iglesia, nueva cultura, nueva sociedad‶.

3.- Pero la nueva Evangelización no podrá ser una realidad sin un gran esfuerzo
de renovación espiritual e institucional de nuestras Iglesias. Renovación en la vida y
ministerio de los Sacerdotes; en la vida, actuación y conciencia eclesial de los
Religiosos y Religiosas; en la existencia de seglares verdaderamente convertidos y
dedicados intensamente al despliegue de la misión de la Iglesia en la sociedad, en sus
aspectos evangelizadores y transformadores; escuelas de espiritualidad y acción
apostólica en el mundo. Necesitamos una generación de apóstoles con buena
formación y profunda experiencia religiosa, entusiastas, esperanzados, desprendidos,
fieles hasta la muerte. Yo os invito a poner hoy este programa y este empeño bajo el
manto maternal de la Virgen de la Paz, madre y maestra de la fe, de la fidelidad, de la
esperanza firme que atrae infaliblemente la gracia y el poder de Dios sobre nosotros.
Ella sabe mucho de estas empresas evangelizadoras y ha estado presente en el origen
y el desarrollo de todas ellas. En la mañana de Pentecostés, Ella presidió con su
oración el comienzo de la Evangelización bajo el influjo del Espíritu Santo. Ella, nuestra
Galeona, animó en Cádiz y acompañó en toda su travesía a los evangelizadores del
nuevo mundo de América.

Ella ha sido siempre la Estrella de la Evangelización que la Iglesia, dócil al
mandato del Señor, ha promovido y realizado en todas las épocas de la historia. Santa
María de la Paz está hoy con nosotros para hacernos capaces de poner los
fundamentos de una Iglesia evangelizadora y creadora, capaz de promover hombres
nuevos que hagan una sociedad nueva, fundada en la fe de Jesucristo y animada por
las luces del Evangelio y la esperanza de la Vida eterna.


4.- La Virgen de la Paz nos hace una fuerte llamada y nos pide un compromiso.
Porque la Nueva Evangelización no se hará sin una floración espléndida de cristianos
evangelizadores de todas las vocaciones y formas de vida que hoy surgen en la Iglesia
por la gracia del Espíritu Santo.

En la actual situación de nuestra sociedad y de nuestras vidas, la Virgen de la
Paz nos hace a los nuevos evangelizadores una llamada especial al candor contra
las posturas egoístas, a la limpieza contra las muchas suciedades de nuestro mundo
y de nuestra vida; y a la claridad contra la mentira y el encubrimiento de la verdad.


5.- Una llamada al candor, o lo que es lo mismo, a la sinceridad, la sencillez
y la pureza de ánimo. La devoción a la Virgen de la Paz es una invitación a la lucha
contra la malicia, la astucia, la hipocresía, el engaño, la afanosa búsqueda del
provecho propio, los intereses egoístas personales o de grupo, aunque sea explotando
a los demás, engañando, abusando, aprovechándonos: todo eso que para muchos es
ser listos y saber vivir.

Cuanto más perfecto es un ser, es más sencillo. Cuando más vale, menos
alardea. Cuanto más auténtica autoridad tiene, menos importancia se da. Cuanto más
vela, más sirve. La Virgen de la Paz lleva un Niño en los brazos, lleva a Jesús, que nos
dijo: ‟Si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos‶. Necesitamos
cristianos y evangelizadores de corazón candoroso, puro y sencillo, que nos iluminen
para descubrir las bellezas de una vida en fraternidad, bajo la mirada del Padre común.


6.- La Virgen de la Paz nos hace una llamada a la limpieza.

En nuestros tiempos hay especiales dificultades para vivir con manos inocentes
y corazón limpio. ‟Nos preocupa el deterioro moral de nuestro pueblo‶. ‟Creemos que
nos hallamos ante una sociedad moralmente enferma‶. (VhL).

Una afanosa búsqueda de comodidades y satisfacciones egoístas, eliminando
todo sacrificio y todo esfuerzo, va creando un tipo de personas lánguidas, débiles, sin
fuerza interior, incapaces de resistir a la tentación de la carne, del poder y de la codicia.
Por todas partes se nos brinda una sensualidad fácil y corrosiva; cesiones y
concesiones al gusto, condescendencias y cobardías ante las pasiones egoístas, nos
van destruyendo lentamente, sutilmente. ‟Durante estos años se ha llevado a cabo un
desmantelamiento sistemático de la moral tradicional, que no ha hecho más que
destruir; no ha construido nada sobre lo que orientar la vida de nuestro pueblo... ha
sembrado el campo de sal y ha abierto un vacío que no ofrece otra cosa que la pura
lucha por intereses o el goce narcisista‶(VhL, 15).

Nos invade un naturalismo seductor, que se presenta como científico y liberador,
haciendo pasar como naturales muchas necesidades científicamente creadas por los
que buscan ventajas económicas o de otro tipo en la satisfacción de las pasiones
humanas. Para muchos, ya todo es igual; todo está permitido.

Así se apaga todo ideal sublime, se ensucia la vida, se trivializa el amor y el
sexo, se corrompen las buenas costumbres; cada vez se nos va nublando más la
mirada y nos vemos mal unos a otros. Necesitamos una fuerza de lo alto para romper
esa especie de encantamiento, para descubrir la fealdad y el vacío de una vida turbia
y oscura que arroja las almas en el desencanto y la nausea.

La Virgen de la Paz es una invitación a la limpieza de vida, de corazón, de
mirada. ‟Bienaventurados los limpios d corazón, porque ellos verán a Dios‶. ¡Verán a
Dios! Dios está; Dios existe y vive entre nosotros; pero a veces no le vemos, porque
tenemos manchado el corazón, quizás porque alguien está empeñado en arrojar barro
a nuestros ojos. La difusión de un modo ateo de vida ha cambiado las actitudes
morales y fundamentales de muchos.

La Nueva Evangelización exige hombres y mujeres con una vida limpia de
egoísmos y pasiones, para ser focos de limpieza en el mundo, faros de luz en el
caminar de los hombres.


7.- La Virgen de la Paz es una llamada a la claridad y a la transparencia.

Una característica de nuestra época es la ambigüedad y la indefinición en cosas
fundamentales. ¿Quién dice toda la verdad? Se dice la verdad que interesa, ‟Domina
la persuasión de que no hay verdades absolutas y de que toda certeza es síntoma de
inmadurez y dogmatismo‶. De esta persuasión puede deducirse que tampoco hay
valores que merezcan una adhesión incondicional y permanente; y la tolerancia se
torna como indiferencia relativista que cotiza a la baja todo asomo de convicción
personal o colectiva.

De esta forma se borra la línea divisoria entre el bien y el mal. Una cosa es
buena o mala según interesa. Se mezcla todo, según convenga. Y hasta se ha
inventado un tipo de cristiano que es prototipo de la ambigüedad: creyente, pero no
practicante.
‟El clima en que vivimos, ciertamente, está corrompiendo...: en el plano de la
vida pública hemos de referirnos a fenómenos tan poco edificantes como el
‟transfugismo‶, el tráfico de influencias, la sospecha y la verificación, en ciertos casos,
de prácticas de corrupción...‶(VhL, 18 y 17).

El mundo necesita claridad, más claridad en las personas. La desorientación de
la gente es grande y necesitamos vidas luminosas que orienten, no que desorienten.
‟Que vuestro lenguaje sea sí, sí, o no, no‶, nos dice el Señor.

La Nueva Evangelización exige evangelizadores claros y transparentes en el
pensar, en el hablar, en el trato, en la convivencia, sin reticencias oa causa del temor
o de otros intereses, sin camuflar nunca la verdad.

La vida del cristiano tiene que ser luminosa, clara, transparente, sin hipocresías
ni dobleces. El bautizado es un iluminado y estamos llamados a ser ‟luz del mundo‶,
como dice el Señor. ‟Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean
vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los Cielos‶(Mt 5, 16).

Virgen de la Paz:

Llena nuestros corazones de reconocimiento y entusiasmo por vuestra
vocación y misión de evangelizadora.

Inspira en nosotros fortaleza de ánimo y confianza en Dios.

Haznos hombres y mujeres sencillos, limpios de corazón y verdaderos,
para que podamos ser colaboradores de la Nueva Evangelización y
podamos contribuir a establecer sobre la tierra la civilización de la verdad
y del amor, Ssegún el deseo de Dios y para su Gloria.

Autor: Mons. Antonio Dorado Soto