DiócesisHomilías Mons. Dorado

Vigilia de oración (Nochevieja)

Publicado: 31/12/2005: 1238

Vigilia de Oración

31 de diciembre de 2005

            1.- En el final de un año y comienzo de otro nuevo nos sentimos movidos a ponderar la sucesión del tiempo, las muchas cosas ocurridas en el año pasado y lo mucho que podemos esperar del año nuevo.

            Por otra parte, el 1 de enero es la Octava de Navidad. En este día la Iglesia nos invita a considerar a la Virgen como Madre e Jesús, como custodia espiritual desde la cual se nos ofrece permanentemente a Jesucristo como modelo y Salvador nuestro.

            Y el comienzo del año es también la Jornada Mundial de la Paz, a cuya celebración nos invita el papa Benedicto XVI con un precioso documento dirigido a los fieles de la Iglesia Católica.

            ¿Cómo resumir y reunir estas tres celebraciones en una sola consideración que nos ayude a nosotros a vivir con  realismo y provecho espiritual al comenzar un año nuevo?

            2.- Os ofrezco tres sencillas reflexiones:

  • Dios, que nos ama como hijos suyos, respeta nuestra libertad y quiere que seamos nosotros quienes caminemos y hagamos, poco a poco, la verdad de nuestras vidas. El Año Nuevo es como un cheque en blanco que Dios pone en nuestras manos: el contenido final, lo que vayamos poniendo en este cheque a lo largo del año, será en gran parte lo que queramos que sea. Dios nos ha hecho hijos suyos, nos ha dado su Espíritu y respeta lo que nosotros hagamos.
  • A lo largo de este año vamos a encontrar dificultades, vamos a sufrir tentaciones, podemos vernos turbados y probados en muchos momentos. Tenemos una solución que no falla: buscar siempre a Jesús, en manos de la Virgen María, en el interior de la Iglesia, que es también nuestra Madre espiritual, porque en ella encontramos siempre la Palabra Verdadera de Jesús, su presencia real, la bendición de su gracia y los dones de su Espíritu.
  • Centrados en Cristo, fortalecidos con el Espíritu de Dios, unidos en la Comunión de la Iglesia, en este año que comienza tenemos que ser los testigos de Dios y los instrumentos de su Reino, en muchas cosas y circunstancias, pero ahora especialmente en la construcción de la Paz. La Paz es como la síntesis de otros muchos bienes que Dios quiere concedernos para que vivamos en este mundo cumpliendo su Voluntad “en la tierra como en el Cielo”.

3.- Nuestros sentimientos y deseos al comienzo de un nuevo año los podemos expresar con esta sencilla oración:

“Dios Padre nuestro, lo primero que hacemos en este nuevo año es reunirnos para darte gracias. Con María nos maravillamos del Nacimiento de tu Hijo y con los pastores lo adoramos y le expresamos nuestro amor.

Con la ayuda de la oración de la Madre de tu Hijo, llénanos de tus bendiciones y concede la Paz a nuestro mundo hoy y durante todo el año. Amén”.

            Acogemos también tu llamada y tu invitación.

            Nos dice Dios:

“De nuevo se os ofrece un tiempo lleno de esperanza y de posibilidades intactas: ¿qué haréis con él?”.

            ¿Qué haremos con él?

+ Antonio Dorado Soto,

Obispo de Málaga

Autor: Mons. Antonio Dorado Soto