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Convivencia del día de San Juan de Ávila

Publicado: 10/05/2001: 613

10 de mayo de 2001

Convivencia del día de San Juan de Ávila

10 de mayo de 2001

 

            1.- En el día de San Juan de Ávila nos reunimos principalmente para “orar por la santificación de los sacerdotes”. Es un día de oración para despertar el deseo de ser santos y para pedir a Dios que nos haga santos: “Jesús, Salvator mundi santifica sacerdotes, levitas tuos”.

 

            2.- Dios nos habla hoy a través de los testigos de la santidad;a través de tres sacerdotes santos:

 

            2.1. San Juan de Ávila:

 

            Escuchemos lo que nos dice en la carta enviada al P. Francisco Jiménez en el año 1563:

 

            “Muy lejos, padre, estamos de aquella santidad que nuestro oficio demanda. Y si esto no conocemos, ciegos estamos…”.

 

            “¿Por qué los sacerdotes no son santos, pues es lugar donde Dios viene glorioso, inmortal, inefable, como no vino en los otros lugares…?”.

 

            “Relicarios somos de Dios, casa de Dios y, a modo de decir, criados de Dios; a los cuales nombres conviene gran santidad”.

 

            Por eso pedimos a Dios en la Oración colecta:

 

            “Oh Dios, que hiciste a San Juan de Ávila un maestro ejemplar para tu pueblo por la santidad de su vida… haz que también en nuestros días crezca la Iglesia en santidad por el celo ejemplar de tus ministros”.

 

 

            2.2. Beato Don Manuel González.

 

            + El Papa destacó en la homilía del día de la Beatificación: “el testimonio de una vida ejemplar” del Obispo D. Manuel González.

 

            + La espiritualidad de D. Manuel González tenía estas características:

 

                       a). Una espiritualidad centrada en Jesucristo, Buen Pastor.

 

                       b). Una espiritualidad eucarística,

 

                       c). centrada en La Palabra,

 

                       d). y misionera.

 

            + Él decía que “tenemos que ser santos porque estamos bautizados” y aseguraba que “el día en que mis sacerdotes fueran Evangelios vivos andando por las calles… apenas quedaría un incrédulo”.

 

            + Recordemos algunos párrafos de la carta que dirigió a los sacerdotes de Málaga el mes de julio de 1931 (Anexo 1).

 

 

            2.3. El Papa Juan Pablo II:

 

            + En la Carta a los sacerdotes, (Jueves Santo de 2001)

 

            “… se ha de proponer un Cristianismo que no puede reducirse a un mediocre compromiso de honestidad… sino que debe ser un verdadero camino hacia la santidad “ (n. 15).

 

            “… El Jueves Santo, día especial de nuestra vocación, nos invita ante todo a reflexionar sobre nuestro “ser” y en particular sobre nuestro camino de santidad. De esto es de lo que surge después también el impulso apostólico”. (n. 6).

 

            + En la Carta Apostólica Novo Millennio Ienunte

 

            Al señalar, en NMI, algunas “prioridades pastorales” para el nuevo Milenio, no duda en decir: “que la perspectiva en que debe situarse el camino pastoral es el de la santidad; hacer hincapié en la santidad es, más que nunca, una urgencia pastoral”. (nn. 30 y 31).

 

            “… En realidad, poner la programación pastoral bajo el signo de la santidad es una opción llena de consecuencias…” (n. 31, párrafo 2º).

 

            “… Los caminos de la santidad son personales y exigen una pedagogía de la santidad verdadera y propia”.

 

 

            3.- “Nos espera una apasionante tarea de renacimiento espiritual”. (NMI, 29, al final).

 

            “Tenemos que resistir la tentación del activismo, buscando ser antes que hacer”. (NMI, 15, al final).

 

            Porque “el problema de fondo” al que una pastoral de futuro ha de prestar la máxima atención es la llamada “secularización interna”. Dicho de una manera rápida, el problema principal al que la Iglesia debe hacer frente hoy en España, no se encuentra en el “ambiente” o en “la cultura secularizada”, sino en su propio interior. Es un problema más de casa que de fuera.

 

            No se trata de un “repliegue” al interior. Se trata más bien de adoptar la postura y la perspectiva adecuada para la misión. Esa perspectiva viene, sin duda ninguna, condicionada por la cultura en que nos ha tocado vivir; pero es necesaria una conversión espiritual y pastoral frente a la “secularización interna” y la “tendencia inmanentista”.

 

            De ahí vienen las primacías de:

 

            a). la evangelización, y

 

            b). la comunión.

 

 

            1). Una evangelización con especial atención a la Iniciación Cristiana, que retoma el kerigma del comienzo: “Os habéis convertido a Dios, alejándoos de los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero, para esperar a su Hijo, al que resucitó de entre los muertos, Jesús, al que nos librará en el juicio futuro”. (I Tes 1, 9-10). Este texto encierra un programa tan elemental como necesario:

 

            a). El anuncio del Dios vivo y verdadero.

 

            b). La conversión de los ídolos.

 

            c). La proposición de Jesucristo.

 

            d). La apertura a la esperanza de la Vida Eterna, con lo que implica de responsabilidad en la configuración de esta vida temporal.

 

 

            2). Y el cuidado de una espiritualidad de la comunión en la Iglesia, que permita reencontrar o fortalecer los vínculos imprescindibles con la Tradición eclesial viva, único lugar en el que la vida de los creyentes puede nutrirse y fortalecerse.

 

            “En el plano de la santidad se juega la credibilidad del anuncio cristiano”.

+ Antonio Dorado Soto,

Obispo de Málaga

Autor: Mons. Antonio Dorado Soto