DiócesisHomilías Mons. Dorado

Visita Pastoral en Antequera

Publicado: 23/06/2002: 448

Visita Pastoral en Antequera

Misa de clausura: 23 de junio de 2002


1.- Las palabras de Jesucristo a San Pedro junto al lago de Galilea: “Rema mar adentro” y “Echa de nuevo la red en mi nombre”, dichas en unos momentos de desánimo y de desaliento, resuenan también hoy en nosotros, cristianos del Arciprestazgo de Antequera, y nos invitan, como dice el Papa:

- “a recordar con gratitud el pasado”: nuestros mayores nos han dejado una riquísima herencia cristiana: leer bien nuestra historia.

- “a vivir con pasión el presente”: las grandes posibilidades con las que contamos: riqueza de los “agentes de pastoral”, que yo he podido comprobar.

- “y a abrirnos con confianza al futuro”: un futuro lleno de miedos y de temores.


2.- En el Evangelio de hoy, Jesucristo nos repite a nosotros tres veces; “No tengáis miedo”. Os recomiendo a todos leer con detenimiento el capítulo 10 del Evangelio de San Mateo. Es un discurso del Señor dirigido a sus discípulos en el que describe de manera impresionante cómo tiene que ser nuestro estilo de vida, nuestra manera de ser y de ser en la Iglesia y en el mundo. Este texto, tomado al pie de la letra, hizo santo a Francisco de Asís. Este capítulo se ha llamado “breviario del evangelizador”, porque es una síntesis o compendio de la espiritualidad que han de tener los hombres y mujeres a los que Jesús “elige” y “envía”.

a). El punto de partida y primer principio de la vida y la espiritualidad del apóstol o agente de pastoral es que toda su vida debe estar condicionada por la misión, que es la proclamación eficaz del Reino, como hacía Jesús.

Lo que se nos propone, como actitud fundamental, es una vinculación especialísima a la persona de Cristo y al Evangelio, que nos hace libres y nos da una disponibilidad absoluta para el servicio del Reino.

b). Los componentes de esta forma inconcebible de vida son:

- la liberación de los bienes materiales evitando todo lo que pueda suponer una vida instalada.

- una vida liberada del miedo al sufrimiento y a la incomprensión. Porque se requieren personas maduras, dispuestas a jugarse su seguridad, su comodidad y hasta su vida.

- una vida liberada del miedo a pensar, a vivir y a decir la verdad.

- una vida que ha puesto en segundo lugar todo con respecto a Cristo y al Evangelio, hasta llegar al desapego absoluto.

Es una vida con una vinculación especialísima a la persona de Cristo, con tal intensidad que nos haga superar las situaciones más difíciles de la vida.

Esto exige un amor afectivo muy profundo a Jesús: un amor que nos hace libres. “Pedro, ¿me amas más que éstos? Señor, Tú sabes que te amo”.


3.- Conclusión: las experiencias vividas tienen que suscitar en nosotros un dinamismo nuevo y tenemos que emprender una eficaz programación pastoral. (NMI, 15).

Es necesario un renovado impulso en la vida cristiana. “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”.

Buscar los medios:

- para que el anuncio de Cristo llegue a todas las personas,

- modele las comunidades,

- e incida profundamente mediante el testimonio de los valores evangélicos en la sociedad y en la cultura.

“Nos espera una apasionante tarea de renacimiento pastoral” (NMI, 29).

“Caminemos con Esperanza” (NMI, 58).

Jesucristo Resucitado nos acompaña en nuestro camino.

 

+ Antonio Dorado Soto,
Obispo de Málaga

Diócesis Málaga

@DiocesisMalaga