DiócesisHomilías Mons. Dorado

Encuentro diocesano de la juventud

Publicado: 14/04/2002: 472

Encuentro diocesano de la juventud


Queridos jóvenes cristianos:

1.- El Papa ha definido nuestra identidad cristiana con una frase muy expresiva: “El cristianismo es Jesucristo”, nos ha dicho. Así de claro. Y en otra ocasión, dirigiéndose a los jóvenes, añadió:

“Los cristianos no somos los seguidores de una ideología, sino los hombres y mujeres que, por la fe, hemos tenido la experiencia de un encuentro personal con Jesucristo”.

En este sentido queréis que uno de los objetivos preferentes de este XVII Encuentro Diocesano de la Juventud sea: “que los jóvenes experimenten la alegría de la Resurrección y que se sientan enviados a vivir y anunciar esta Buena Noticia”.


2.- En las lecturas de estos días estamos conociendo cómo los primeros cristianos tuvieron  la experiencia de su encuentro con Jesús, que transformó sus vidas.

En el Evangelio de hoy hemos contemplado el encuentro de Simón Pedro con Jesús.

La pregunta que Jesús hace a Pedro a la orilla del lago de Tiberíades atrae y a la vez espanta: ¿ME AMAS?

¿Me amas? significa primeramente:¿me amas a mi? Es decir: ¿amas lo que yo soy? La pregunta no es superflua. Está hecha después de la Pasión y después de las negaciones de Pedro. La pregunta está hecha para saber si Pedro va a elegir de nuevo a Aquel por el cual, por primera vez, dejó todo.

De nuevo esta llamada se hace más precisa y menos sujeta a equívoco. ¿Me amas? significa: ¿quieres seguirme en el camino que he tomado, me amas en mi humillación?, o ¿prefieres un Dios triunfante, que utiliza su fuerza para imponerse? Pedro ahora sabe que amar a Cristo es escoger el camino de las Bienaventuranzas.


3.- “¿Me amas?” significa lo mismo que: ¿me amas tú, al que yo conozco, tú que eres débil, tú que me has negado tres veces?

Pero si Jesús le hace esta pregunta no es para humillarlo, ni para hundirlo en el recuerdo doloroso de su infidelidad y de su negación. Es precisamente para sacarlo de este pasado, para darle la ocasión de expresar dónde se encuentra hoy.

La pregunta a la cual ha de responder no es: ¿eres más fuerte?, ¿eres siempre fiel? Es una pregunta más sencilla y muy orientada a la relación con otro. ¿Me amas? Es una llamada a dejar que Cristo sea lo que Él es: Aquel que me quiere acompañar donde yo estoy para ser mi Salvador.

4.- En este contexto se capta que amar a Cristo no es sólo asunto de sentimientos, es apacentar a sus ovejas, ocuparme de los que él me confía. Es también rechazar el propio desánimo.

De nuevo él oye la llamada: “sígueme”. Y Pedro responderá a ella. Seguirle ahora es rechazar verlo todo a parte de él mismo y de las propias posibilidades. Amar a Cristo es tenerle confianza, creer sin saber cómo que Él podrá hacer de mí un testigo. Amarle es dejarle transformar nuestra vida. Amar es seguirle. Esto quiere decir aceptar que Él abre un camino nuevo sobre el cual lo que hay que hacer es caminar detrás de Él hacia una identidad y un nombre que solo Él conoce. Un camino de santidad sobre el cual lo encontraremos de mil maneras y en mil rostros.

+ Antonio Dorado Soto,
Obispo de Málaga

Diócesis Málaga

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