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Acción de gracias por la beatificación de Carlos de Foucauld

Publicado: 02/12/2005: 601

Misa de acción de gracias por la beatificación de Carlos de Foucauld
Iglesia del Colegio de las Esclavas
2 de diciembre de 2005

1. Saludo.

Queridos miembros de la familia espiritual del nuevo Beato Carlos de Foucauld,
felicidades. Se que estáis contentos y que deseáis compartir con amigos y con toda la
comunidad cristiana el bien que a vosotros ha hecho el Hno. Carlos. Permitidme que  salude
especialmente  a los Hermanos y Hermanitas de Jesús, con inmensa gratitud por el bien que
han hecho a la Diócesis durante sus más de cincuenta años de presencia en Málaga. Aquella
incipiente presencia en las Playas de San Andrés y en la Plaza de Santa María se consolidó
y hoy tenemos la alegría de que continúen entre nosotros el camino de vida iniciado por el
nuevo beato.

La Iglesia particular de Málaga agradece a Dios el don de la vida y de la muerte del
Hno. Carlos porque supo traducir con su existencia las más radicales exigencias evangélicas.

Porque la vida y el camino espiritual del Hno. Carlos son un bien para toda la
comunidad cristiana. Qué palabras más entrañables y con tanto sentido las que escribió a la
hermana del Beato Carlos de Foucauld, el musulmán Moussa Ag Amastane, el jefe tuareg,
amigo suyo:

‟Carlos el marabú no ha muerto sólo para ustedes, ha muerto también para todos
nosotros. Que Dios le conceda la misericordia y que nos volvamos a encontrar con él
en el Paraíso‶.

En este tiempo de laicismo que se desarrolla en el primer mundo, al que pertenecemos,
contemplo con esperanza la renovación de la vida cristiana que la beatificación del Hno. Carlos
puede hacer a los cristianos, a las comunidades, asociaciones y movimientos cristianos, a
nosotros sacerdotes y religiosos, precisamente por su simplicidad y radicalidad evangélica.

En la oración colecta lo hemos expresado: ‟concédenos encontrar en el Evangelio el
cimiento de una vida cristiana que irradie cada vez más…‶

¿Qué rasgos del Hno, Carlos nos pueden  ayudar a vivir la vocación cristiana a la
que hemos sido llamados?

2. La imitación de Jesús.

Cuando el Hno Carlos encuentra de nuevo la fe en Dios, su vida tiene un solo deseo
que lo expresa en carta que escribe el 7 de marzo de 1902:

‟La imitación es inseparable del amor, bien lo sabes, todo aquél que ama quiere imitar:
este es el secreto de mi vida, he perdido el corazón por este Jesús de Nazaret
crucificado hace 1900 años. Paso la vida tratando de imitarlo en la medida que lo
permite mi debilidad.‶

‟En el instante mismo que creí que había Dios, comprendí que no podía hacer de otro
modo sino vivir para Él‶.

Queridos todos. He ahí el centro de la experiencia espiritual del Hno. Carlos y que debe
ser de todo bautizado. Como escribió Juan Pablo II, ‟el cristianismo es una Persona, Jesucristo
amado e imitado‶. Es lo que hizo el Beato Carlos de Foucauld.

En este mundo nuestro, con tantas ideologías que se presentan con dimensiones
mesiánicas, nosotros tenemos una certeza fundamental, Jesucristo es el Salvador, es el Señor,
se ha hecho hombre por nosotros y ha dado su vida ‟en rescate por todos‶. Amarle e imitarle
es nuestra vida.

Es la pregunta que nos debemos hacer esta noche de acción de gracias a Dios y al
Hno. Carlos. ¿Amamos e intentamos imitar a Jesús de Nazaret? Nada ni nadie puede sustituir
este centro de nuestra vida, el Dios Encarnado.


3. Último y Hermano de todos.

La contemplación de Jesús le condujo a admirar el anonadamiento, el descenso
continuo de Jesús, Encarnación, Belén, Nazaret, la Cruz. De ahí toda la razón de su búsqueda
del último lugar y del deseo de ser servidor de todos. La palabra que el emplea es ‟buscar la
abyección‶.

Lo expresa con estas palabras: ‟Mi vocación es descender. Jesús en su vida no hizo
otra cosa sino descender. Descender en la Encarnación, descender cuando se hace niño,
descender obedeciendo, descender haciéndose pobre… ocupando siempre el último lugar‶.

Su vocación pasó por distintas etapas: La Trapa, Las Clarisas de Nazaret, el Sahara.
Es un itinerario que él recorre en busca de reflejar lo más fielmente posible el ocultamiento de
Jesús, que le cuesta moralmente porque debe dejar su tierra, su familia, su educación.

Benedicto XVI, cuando era Arzobispo de Munich, en el año 1976, con ocasión del 25
aniversario de su ordenación sacerdotal, escribe a sus compañeros sobre Nazaret y Carlos de
Foucauld. A este propósito señala: ‟Carlos de Foucauld, en la búsqueda del último lugar,
encuentra Nazaret. Durante su peregrinación por Tierra Santa es el lugar que más le ha
señalado. Él quiere seguir a Jesús silencioso, pobre y trabajador… el sabía que antes de morir
en la cruz, Jesús había buscado en Nazaret el último lugar‶.

Y en ese ‟descenso‶ descubre el amor universal, el amor a todos, preferentemente a
los más pobres, a los menos amados, ‟por encima de razas, de clases, de ideologías, de
edades…‶

Con sencillez expresa su alegría cuando los habitantes de Beni-Abbés le consideran
y le llaman ‟el hermano universal‶. Así lo expresa en carta a su prima María De Bondy el 7 de
julio de 1902: ‟Quiero acostumbrar a todos los habitantes del lugar a considerarme como su
hermano, el hermano universal. Empiezan a llamar la casa «la fraternidad» y esto me da
mucho gusto‶.

Amor universal pero preferentemente dirigido a los más pobres. Vivió, ayudó y estuvo
al servicio de los tuaregs en el desierto. Las Fraternidad, fieles al mensaje del Hno. Carlos
siempre vivieron su vocación contemplativa en medios y situaciones de pobreza. ‟¿Cómo ser
rico si el Señor fue pobre?‶


4. El centro de su vida, la Eucaristía.

El Hno. Carlos centra su vida oculta, en la adoración de la Eucaristía, que es para él,
como para todos los cristianos presencia real del Señor y manifestación de la ternura, de la
bondad, de la misericordia de Dios, de su entrega a todos nosotros.

Benedicto XVI en sus palabras al finalizar la beatificación, nos dijo a este respecto: ‟El
Hno. Carlos puso la Eucaristía y el Evangelio en el centro de su existencia‶.

Como todos conocemos pasa horas y horas de adoración, en aquellas pobres capillas que
edifica en el desierto. Durante un retiro que hace en Efrén, el Hno. Carlos pone en boca de
Jesús estas palabras: ‟Rezar, ya ven, es sobre todo pensar en Mí, amándome… cuanto más
me ames, más rezas… La oración es la atención del alma amorosamente fija en Mí; cuanto
más amorosa sea la atención, mejor es la oración‶.

En la adoración se fortalecía el espíritu del Hno. Carlos y le mantenía en aquel extraño
camino espiritual que le hizo morir sin seguidor alguno y que posteriormente le ha convertido
en uno de los grandes maestros espirituales del siglo XX.

Hace pocas fechas se ha clausurado el Sínodo sobre la Eucaristía y el Año Eucarístico.
Han sido llamadas para que la comunidad cristiana crezca en fe y en amor a la Eucaristía,
centro de la vida cristiana. Cristianos como Carlos de Foucauld nos dejaron el mejor testimonio
y enseñanza de la centralidad de la Eucaristía en nuestra vida.

 

5. Conclusión.

La Beatificación del Hno. Carlos debe suponer para todos los que  conocen  y admiran
su mensaje espiritual un motivo de conversión al Evangelio. Caminar hacia una mayor
autenticidad de vida evangélica. La adoración al Padre, la imitación amorosa de Jesús en su
camino de pobreza y de amor universal deben ser interiorizados cada vez.  Por encima de
nuestras lógicas diferencias, los valores vividos y enseñados por el Hno. Carlos nos convocan
a todos porque son radicalmente Evangelio. Y al Evangelio nos debemos convertir.

Con el nuevo Beato decimos: ‟Padre, yo me abandono a Ti, haz de mí lo que quieras…
porque Tú eres mi Padre‶.

 

+ Antonio Dorado Soto,
Obispo de Málaga

Diócesis Málaga

@DiocesisMalaga