DiócesisHomilías Mons. Dorado

Domingo XXVII del Tiempo Ordinario, Ciclo A

Publicado: 01/10/2005: 714

‟Lo matamos y nos quedamos con su herencia‶

(Mt 21, 33-43)


Es difícil todavía hoy no estremecerse ante los gritos del loco en la ‟Gaya Ciencia‶ de
F. Nietzche: ‟¿Dónde está Dios?‶ Yo os lo voy a decir: Nosotros los hemos matado; vosotros y yo. ¡Todos somos sus asesinos! Pero, ¿cómo hemos podido hacer eso?...¿qué hemos hecho al cortar la cadena que unía esta tierra al Sol? ¿Hacia dónde se dirige ahora? ¿A dónde nos dirigimos nosotros?‶

Según F. Nietzche, el mayor acontecimiento de los tiempos modernos es que ‟Dios ha
muerto‶. Dios no existe. No ha existido nunca. En cualquier caso, los hombres estamos solos
para construir nuestro futuro.

Esta es la convicción profunda que se encierra en todos los proyectos de salvación y
liberación que se ofrecen al hombre moderno, sean de carácter cientifista, de inspiración
marxista o de origen freudiano.

Las religiones representan hoy una respuesta arcaica, ineficaz, insuficiente para liberar
al hombre. Una respuesta ligada a una fase todavía infantil e inmadura de la historia humana.

Ha llegado el momento de emanciparnos de toda tutela religiosa. Dios es un obstáculo
para la autonomía y el crecimiento del hombre. Hay que matar a Dios para que nazca el
verdadero hombre. Es, una vez más, la actitud de los viñadores de la parábola:

‟Venid, lo matamos (al Hijo), y nos quedamos con la herencia‶.

La historia reciente de estos años comienza a descubrirnos que no le es tan fácil al
hombre recoger la herencia de ‟un Dios muerto‶.

Después de la declaración solemne de la muerte de Dios, son bastantes los que comienzan a entrever ‟la muerte del hombre‶. Bastantes los que se preguntan como A. Malraux si ‟el verdugo de Dios‶ podrá sobrevivir a su víctima

Las revoluciones socialistas no parecen haber traído la libertad a la que el hombre
aspira desde lo más hondo de su ser. La libre expansión de los impulsos instintivos y sexuales, predicados por Freud, lejos de hacer surgir un hombre más sano y maduro, parece originar nuevas neurosis, frustraciones y una incapacidad cada vez más profunda para el amor de comunión. ‟El desarrollo científico, privado de dirección y de sentido, está convirtiendo al mundo en una inmensa fábrica‶ (H. Marcuse). Y va produciendo no sólo máquinas que se asemejan al hombre, sino ‟hombres que se asemejan cada vez más a las máquinas‶ (I. Silone).

Este hombre, frustrado en sus necesidades más auténticas, víctima de la ‟neurosis más radical‶ que es la falta de sentido totalizante para su existencia, atemorizado ante la posibilidad ya real de su autodestrucción total, ¿no está necesitando más que nunca a Dios?

Pero ‟ya encontrará entre los creyentes a ese Dios capaz de hacer al hombre más responsable, más feliz, más libre y más humano?‶. Isaías 5, 1-7: ‟Esperó de ellos derecho y ahí tenéis: asesinatos. Esperó justicia y ahí tenéis: lamentos‶.


+ Antonio Dorado Soto,
Obispo de Málaga

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