DiócesisHomilías Mons. Dorado

Domingo de Resurrección

Publicado: 27/03/2005: 496

S. I. Catedral. Ciclo A. 

1. Introducción

‟En verdad ha resucitado el Señor, aleluia. A Él la gloria y el poder por toda la
eternidad.‶ (Lc 24, 34)

Es la gran proclamación que constituye el motivo de felicitación que nos transmitimos
unos a otros. Es el grito alegre y lleno de esperanza común de todas las confesiones cristianas,
las iglesias católicas, ortodoxas y protestantes porque es el centro de la fe.

‟Ha resucitado el Señor‶. Así lo predicó Pedro la primera vez que anunció a Jesucristo,
como lo ha recogido el libro de los Hechos que ha sido proclamado: ‟Dios lo resucitó al tercer
día y nos lo hizo ver...‶.

Reiterado el anuncio por Pablo: ‟Habéis resucitado con Cristo... porque vuestra vida
está escondida con Cristo en Dios‶.

Es el contenido del relato de Juan en el evangelio, cuando lo que ven Pedro y el otro
discípulo que le acompaña al sepulcro, le hace confesar: ‟Hasta entonces no habían entendido
la Escritura: que Él había de resucitar de entre los muertos‶.

Hermanos sacerdotes, diácono, religiosas y seglares; en este año 2005, después de
haber celebrado los misterios de la Pasión de Jesucristo, os reitero el anuncio gozoso y
salvador: ‟Cristo ha resucitado‶, primicia de nuestra propia resurrección.

Profundamente, Juan Pablo II, en su Exhortación ‟La Iglesia en Europa‶, escribe:

‟En Él y con Él, en su muerte y resurrección ya se ha dicho todo. Es el que vive: murió,
pero ahora vive para siempre... Está en pie porque la vuelto para siempre a la vida y
nos ha mostrado la omnipotencia del amor del Padre. Tiene firme en sus manos las
siete estrellas, es decir, la Iglesia de Dios perseguida, en lucha contra el mal y contra
el pecado, pero tiene igualmente derecho a sentirse alegre y victoriosa, porque está en
manos de Quien ha vencido el mal‶ (Ecclesia in Europa, n. 6).

Este domingo de Pascua acogemos las palabras proféticas del Apocalipsis: ‟No temas,
soy yo, el Primero y el Último, el que vive‶, que reiteramos como manifestación de fe y como
fuente de esperanza, ‟en esta época que vivimos, con sus propios retos, que resultan en cierto
modo desconcertantes‶ (ib. 7).


2. Significación de la Resurrección.

Mas la confesión de la Resurrección nos debe ayudar a entender el sentido del
acontecimiento salvador. Con brevedad os indico las cuatro principales significaciones de la
Resurrección de Jesucristo.

Significa que Dios es fiel. Que la oración del salmista, ‟Dios salvará al justo porque le
ama‶ (Ps. 22, 9) es verdad; que el Dios en quien creemos es fiel al hombre. Dios no quiere la
corrupción y no permite la muerte del inocente para siempre. Al inocente que muere, al
pecador arrepentido, Dios lo recupera a una vida gloriosa junto a Sí.

Significa que Jesús vive, constituido Señor de todos y de todo. Que está presente en
su Iglesia, que es su Cuerpo y como tal le hace visible como Único Salvador. Creemos en el
Señor Resucitado y desde esa fe central, por la fuerza de su Espíritu somos llamados a
‟seguir‶ la vida de Jesús, los treinta años desde la Encarnación hasta la Cruz.

Significa que Jesús tenía razón cuando predicó que Dios es amor incondicional a
nosotros, que somos hijos de Dios, que somos hermanos, Que las manifestaciones que hizo
Jesús acerca de Dios, cercano, entrañable, misericordioso, comprensivo, que nos ha prometido
el cielo, son verdad. En Jesús todas las promesas se han realizado y a nosotros se nos abre
el camino que nos debe llenar de esperanza. Que Jesús tenía razón significa que Jesús es el
hombre como Dios quiere que sea el hombre. Tenemos modelo de vida.

Significa el sentido profundo de la Iglesia. Jesús resucitado congrega a la Iglesia, que
es el grupo de personas que confiesan que el Señor vive y que actúa salvando a todo aquél
que se le acerca con humildad y con un poco de fe. La afirmación ‟creo, Señor‶ es necesidad
insustituible de nuestra vida.


3. Los dones especiales de este tiempo de Pascua.

Tres son los dones especiales del Señor resucitado que aparecen como mensajes
reiterados y que nos son concedidos en este especial domingo de Pascua:

La Paz. El Señor la quiso para sus discípulos y la Iglesia la pide y la acoge en la
celebración de la Eucaristía: ‟La paz os dejo, mi paz os doy‶. Creer en la Resurrección del
Señor es recibir el don de su paz que tanto necesitamos y que es don reiterado del Resucitado
a su Iglesia, a nosotros. La paz que compartimos en el saludo fraterno anterior a la comunión.

El gozo. Cuando reconocen al Señor, los discípulos se ‟llenan de gozo‶. Es la
afirmación reiterada de los evangelistas. Al finalizar el Triduo Pascual, la celebración del triunfo
sobre la muerte de Jesús, también a nosotros nos llena de gozo. La vida tiene sus dificultades,
sus circunstancias dolorosas. Contemplar al Señor, vencedor del pecado y de la muerte nos
debe llenar de gozo por dos razones: porque el Señor está vivo y permanece para siempre y
porque Él es la primicia de lo que estamos llamados a vivir.

Hermanos, creer en nuestra vocación a la resurrección es acoger el gozo interior que
nos es indispensable para vivir la fidelidad a la fe.

El amor. Aquellas comunidades que se reúnen porque han creído en Jesucristo, muerto
y resucitado, se aman y porque creen y se aman, comparten los bienes, viven el perdón, la
ayuda permanente, ‟son un solo corazón y una sola alma‶. El amor que Dios nos tiene nos
conduce al amor entre nosotros, que tiende a ser amor universal, amor permanente, amor en
cualquier situación. Amor que San Pablo anuncia en su carta a los Corintios: ‟El amor no pasa
nunca... Ahora subsisten tres cosas: la fe, la esperanza, el amor, pero la más excelente de
todas es el amor‶ (I Cor. 13, 8.13).


4. Conclusión.

Con la alegría de la fe en la Resurrección, gustamos interiormente un texto de esta
solemnidad de la liturgia bizantina:

‟Una Pascua divina hoy se nos ha revelado.
Pascua nueva y santa. Pascua misteriosa.
La Pascua solemnísima de Cristo redentor.
Pascua inmaculada y grande. Pascua de los fieles.
Pascua que abre las puertas del Paraíso.
Pascua que santifica a todos los cristianos.
...¡Cristo ha resucitado! En verdad ha resucitado.

 

✝ Antonio Dorado Soto,
Obispo de Málaga

Diócesis Málaga

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