DiócesisHomilías Mons. Dorado

Campaña contra el Hambre

Publicado: 09/02/2003: 769

Domingo V del Tiempo Ordinario. Ciclo B. Campaña contra el Hambre

1.- Hemos escuchado en el Evangelio de hoy la segunda mitad de aquella
crónica de ‟Un día de Jesús en Cafarnaúm‶, que empezamos a considerar el Domingo
pasado. Podemos conocer así cómo distribuía su tiempo el Señor y a qué se dedicaba
un día normal: su actividad habitual era enseñar su doctrina, atender a los enfermos,
alternar con los discípulos y hacer oración.

Uno de los objetivos de su actividad fue ‟levantar, sanar, socorrer‶ al hombre
caído, enfermo, oprimido, humillado. San Marcos menciona globalmente dos clases de
milagros: los que dan al salud al hombre y los que escenifican la victoria contra el Mal,
personificado en Satanás.

San Pedro concretó la vida de Jesús en una afirmación que es programa de
toda la existencia cristiana: ‟Pasó haciendo el bien‶ 8(Hch. 10, 38).


2.- En este día en que celebramos la ‟Jornada contra el hambre en el mundo‶,
que organiza ‟Manos Unidas‶, la Iglesia nos invita a fijar nuestra mirada en toda esa
inmensa población del llamado Tercer Mundo que se agolpa a la puerta del primer
mundo de los ricos, con toda su pobreza, su vida infrahumana, su hambre, su incultura,
su falta de paz y sus permanentes conflictos.

Entre las diversas sendas por las que se puede ‟levantar‶ al hombre caído,
sanar a los enfermos, luchar contra el hambre y avanzar hacia la paz, la Asociación
‟Manos Unidas‶, promovida por la Iglesia, ha elegido una (una senda o camino), que
está al alcance de casi todos. Fiel a sus raíces evangélicas, hace más de 40 años
comenzó a trabajar llevando a cabo proyectos de desarrollo que implican activamente
a los beneficiarios. Con la imaginación que caracteriza a las mujeres, empezaron por
recaudar algún dinero mediante sistemas que no desentonaran con el Evangelio. Bien
administrados, esos fondos se convirtieron para crear riqueza y educar a las personas
que los llevaban hacia adelante. Así, lo que comenzó como un grano de mostaza, se
ha convertido en un árbol frondoso cuya sombra alcanza a los rincones más alejados
de la tierra. Porque, en la actualidad, Manos Unidas está presente en todos los pueblos
y regiones castigados por el subdesarrollo, el hambre y la guerra.

Los miembros de Manos Unidas, y sus simpatizantes, saben que su respuesta
no es la solución ideal, pero están contribuyendo a que se conozca mejor el problema
y a que cada día se impliquen más personas en la lucha contra la pobreza.
Además de ser un ejemplo visible de que la fe en Dios y el amor que brota del
Evangelio mueven montañas, nos ofrecen un cauce para trabajar por la paz, combatir
la pobreza y alentar el desarrollo de los empobrecidos. Es una manera de ‟pasar por
el mundo -como Jesús- haciendo el bien‶.

Por eso vale la pena colaborar en la medida de nuestras posibilidades. No
importa que su acción parezca insuficiente frente a la magnitud del problema. Un
cristiano no debe olvidar nunca la espiritualidad de las parábolas del grano de mostaza
y de la levadura. Ni la historia de David frente a Goliat. Nosotros sabemos bien que, en
estas cosas de Dios, después de emplear a fondo, y con inteligencia, los recursos que
están a nuestro alcance, debemos seguir confiando en que él es quien construye la
casa y nos levanta la ciudad.

+ Antonio Dorado Soto,
Obispo de Málaga

Diócesis Málaga

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