DiócesisHomilías Mons. Dorado

Eucaristía con la Asociación "Mercedarias de la Caridad"

Publicado: 17/03/2005: 482

S. I. Catedral

1. Saludo inicial.

Queridas religiosas Mercedarias de la Caridad y miembros seglares de la
Asociación Bien venidos a esta Catedral de la que fue canónigo el Beato Juan
Nepomuceno Zegrí, Vicario General de esta Diócesis de Málaga y fundador de las
Religiosas Mercedarias.

En esta Capilla celebraba la Eucaristía, que es fuente y cumbre de la vida
cristiana. Eucaristía que fue para él la luz para descubrir el carisma mercedario que
debía permanecer en la Congregación y la fortaleza para aceptar la cruz que estuvo tan
presente en su vida durante muchos años en forma de incomprensiones, de calumnias,
de soledad.

Habéis llegado hasta aquí porque deseáis renovar vuestros deseos de ser fieles
a sus enseñanzas, a su ejemplo de vida, a su forma de actuar.

Y celebramos en el Jueves de la 5ª semana de Cuaresma que nos acerca a la
celebración de la Pascua del Señor en la cual renovaremos las promesas bautismales.
El Bautismo por el cual nos insertamos en Jesucristo de tal manera que debemos decir
como San Pablo: ‟No vivo yo, es  Cristo que vive en Mí‶ y que es la razón de la llamada
a la santidad, primera y básica vocación de todo cristiano, cualquiera sea su vocación
específica.

Con deseos de vivir en santidad, ¿que enseñanza  ofrece el Beato Juan
Nepomuceno Zegrí, especialmente a vosotros y a vosotras?


2. ‟Buscar‶ siempre al Señor.

El Papa Juan Pablo II, en su Exhortación ‟Al comienzo del milenio‶ nos recuerda
que el programa para toda la Iglesia es Jesucristo.

En estos momentos de progresiva laicización de la vida, es urgente que nuestra
vida explicite su centro en Jesucristo muerto y resucitado. No se explica la vida cristiana
por lo que hacemos, por muy sacrificada y generosa que pueda ser nuestra actuación,
si no reafirmamos que ‟en la vida y en la muerte somos del Señor‶.
Jesucristo presente en nuestra vida y descubierto a través de todos los años y
circunstancias de nuestra existencia. En momento fáciles y en los difíciles. Cuando se
es aceptado o rechazado. Especialmente cuando hay que descubrir que es lo que Dios
quiere para nuestra vida, porque lo que nos debe interesar a todos es ‟hacer la voluntad
del Padre‶.

Esto lo hizo el P. Zegrí de forma permanente. Vosotros conocéis su biografía. El
descubrimiento de su vocación al sacerdocio, haber decidido ser párroco de Huetor
Santillán, el traslado a Loja, la fundación de la Congregación de las Religiosas
Mercedarias, su venida a la Diócesis de Málaga y, de forma muy especial, cómo buscó
a Jesucristo a través de los hechos dolorosos que tanto le hicieron sufrir.

Sin una fe y un amor fuerte al Señor no hubiese recorrido el itinerario de esa vida
tan llena de entrega, tan incondicional a lo que el Señor le iba manifestando.

Pido al Señor que todos vosotros, en esta víspera de la Semana Santa,
intensifiquéis vuestro amor y vuestro deseo de  fidelidad a Jesucristo. Que busquéis
siempre su voluntad, que es siempre lo mejor y no el capricho o deseo de sobresalir.


3. Fieles a la Iglesia.

El Bautismo nos hace miembros del Cuerpo de Cristo, como nos enseña S.
Pablo. Los bautizados somos la Iglesia que hace presente al Señor.

Olvidar la pertenencia a la Iglesia nos conduce a un alejamiento del mismo
Jesucristo. El P. Zegrí que vivió tantas dificultades se mantuvo siempre fiel hijo de la
Iglesia.

Es la segunda petición que hago a Dios por vosotros. Que siempre os
manifestéis como miembros vivos de la Iglesia. Que toda vuestra vida de fidelidad al
Evangelio sea para bien de la iglesia del Señor.

La tentación del desafecto a la Iglesia y de la ruptura de la unidad son las
tentaciones más fuertes que se presentan en la vida de las comunidades cristianas ya
desde los tiempos de San Pablo. Recordar la denuncia que hace el Apóstol ante la
división de la iglesia de Corinto.

Unidos vosotros entre sí, unidos a toda la iglesia. Es la garantía de que vivís la
fidelidad al carisma iniciado por el Beato Padre Zegrí a quien tenemos hoy tan presente.

4. Urgidos a la caridad.

Todos recordáis las palabras del Beato que dirigió a las primeras Mercedarias de
la Caridad: ‟curar todas las llagas, consolar todos los males, calmar todos los pesares,
desterrar todas las necesidades, enjugar todas las lágrimas, no dejar en el mundo un
solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación religiosa, sin recursos‶

Han surgido nuevas formas de pobreza de las que existían en tiempos del P.
Zegrí.Y os preguntáis cómo podéis dar respuesta a esas carencias, tanto en España
como en el extranjero.

Es la gran preocupación apostólica que os debe urgir cada día. Donde haya un
dolor, un sufrimiento físico, moral, espiritual que disminuir,  una soledad que
acompañar, una tristeza que consolar, un desamparado que acoger, allí debéis estar
vosotros. Siempre sensibles al ejercicio básico de la Caridad que hace vida las palabras
de Jesús: ‟Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber...‶

Y os añado. Cuántas personas no viven el drama de una existencia sin fe, sin luz
en el horizonte. También a esta pobreza le debéis ofrecer remedio, fieles al espíritu de
vuestro fundador.

El anuncio explícito del Evangelio es la mejor obra de caridad porque es
respuesta a la más honda de las pobrezas.


5. Conclusión.

Dad gracias al Señor porque habéis tenido la ocasión de celebrar la Eucaristía
en este ambiente de tanto recuerdo del sacerdote que descubrió e inició el carisma que
hoy vivís las religiosas mercedarias de la caridad y al cual os unís un grupo de seglares.

Estoy seguro que desde el cielo os contempla con alegría y gratitud. Lo que el
inició con muchas dificultades hoy es un amplio grupo que está repartido por el mundo
entero, dispuesto a ser testigos de la caridad, fieles seguidores de Jesucristo, Nuestro
Señor.

A María Santísima de la Merced acudimos para que Ella interceda ante su Hijo
para que todos los buenos deseos que esta mañana se hacen presente ante este altar,
sean realidad cada día más integrada en vuestras vidas.

 

✝ Antonio Dorado Soto,
Obispo de Málaga

Diócesis Málaga

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