DiócesisHomilías Mons. Dorado

Misa de apertura del Jubileo Mariano de la Beatísima Virgen María del Amor Doloroso

Publicado: 12/09/2006: 593

Parroquia de los Santos Mártires, Málaga

Su Santidad el Papa Benedicto XVI ha concedido la gracia de un Año Jubilar
Mariano con motivo de los 50 años de la incorporación de la Imagen de la Santísima
Virgen del AMOR DOLOROSO a la Real Archicofradía Sacramental de Pasión, y de
los 25 años de su coronación litúrgica.

Esta concesión supone un motivo de gozo y de inmensa alegría para todos los
devotos de la Madre de Dios. Un Año de gracia para la Archicofradía de Pasión, para
la comunidad cristiana de esta Iglesia parroquial de los Santos Mártires Ciriaco y Paula,
en cuyo templo se venera tan Bendita Imagen, y para toda la Diócesis.

El Jubileo no es únicamente algo grande y extraordinario, lleno de actos
religiosos y culturales, sino una invitación del Señor y de la Virgen a revisar nuestra
vida, a fortalecer nuestra fe y a renovar nuestra comunidad parroquial, siguiendo las
orientaciones de nuestro Programa Pastoral Diocesano.

Queridos hermanos y hermanas: os propongo para este Año Jubilar un
itinerario de vida que nace de la contemplación de la Virgen del Amor Doloroso.

1). Avivar la conciencia, como la Virgen, de la entrada de Dios en nuestra
vida.

‟Feliz tú que has creído que se cumplirán las cosas que te fueron dichas de
parte del Señor‶. Ante el don de la fe que se nos regala, uno es libre para vivir la vida
en una adhesión absoluta a Dios o ponerlo al margen de la vida. Creo que hoy esta
bienaventuranza sería programática para todo discípulo del Señor y para seguir
llamando a muchos hombres y mujeres a que acepten en su vida ese don que Dios nos
entrega. Como María, qué importante es sentirnos dichosos porque creemos en lo que
Dios dice de sí mismo, del hombre y de todo lo que existe, y así ser constructores de
la vida y de la historia. La adhesión de María a Dios es el centro de su vida y fue esto
lo que la motivó siempre a tener en el centro, y como más importante que a uno
mismo, a los demás. La fe no distancia de la vida; todo lo contrario, hace acometer los
problemas y las situaciones de un modo absolutamente nuevo, con la fuerza, la gracia
y la luz que Dios da.

2). Vivamos la fe, como la Beatísima Virgen María, en medio del mundo,
haciéndola explícita públicamente.

Nuestro mundo necesita de hombres y mujeres de fe vivida con explicitud, sin
reduccionismos. La fe construye el sujeto personal y social. Sin ella la destrucción es
fácil, pues los proyectos que nacen de los hombres serán siempre con medidas de
hombres. No caigamos en el riesgo de sufrir estas tentaciones:

a). Reducir el ser cristiano a una palabra más de las muchas que hoy se dicen,
sin darnos cuenta de que ‟la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros‶, y por tanto
es y dijo la única palabra.

b). Reducir el ser cristiano a vivir unos valores donde cambiamos lo que es
importante, que es el mismo Jesucristo. El centro de la vida cristiana es Cristo. Y por
eso no se trata de defender unos simples valores, sino de hacer explícita una presencia
verdadera que es la de Cristo. Los valores vendrán como consecuencia de la presencia
de Cristo en nuestra vida. Volvamos a lo que fue la primera evangelización para saber
hacia dónde debemos caminar en esta segunda. Aquellos mostraron con sus propias
vidas a Jesucristo; pudieron decir y ser creídos: ‟Hemos visto al Señor‶. Fue el
‟encuentro personal con Él‶ lo que hizo tambalear los fundamentos del mundo pagano.
La vida en Cristo es la que hace posible toda clase de transformaciones, también las
sociales, políticas, económicas y estructurales, de la búsqueda de la justicia, de paz,
de garantías de la libertad.

c). Otra tentación es la de reducir el cristianismo a un puro conocimiento, de tal
manera que desnaturalizamos la fe.

Cuando se dan estas reducciones se hace aparecer a Cristo, y sobre todo a la
Iglesia, como algo artificial que no tiene que ver con la vida y sus exigencias. Y también
que Cristo y la Iglesia no son necesarios para resolver las preguntas del hombre. Y, por
ello, lo cristiano se convierte en un museo para que vean las generaciones que vienen
lo que sucedió. Sin embargo, la Virgen del Amor Doloroso, no nos presenta a un
hombre más, sino a Dios que se hizo Hombre, pero es Dios mismo al que nosotros
hemos conocido.

3.- Tengamos, como María, a Jesucristo como centro de la vida y de la
historia.

¿Por qué insisto en la persona de Jesucristo una y otra vez? Porque, como
decía el Papa Pablo VI, los valores cristianos en nuestra civilización son aceptados,
pero no así la fuente de estos valores, que es Cristo, y así, a la larga, los valores son
trastocados y eliminados.

¿Qué propuestas os propongo a todos en este Año Jubilar? Que conquistéis una
auténtica libertad, sabiendo que ésta sólo es posible desde la verdad. Y ésta, la
Verdad, es Jesucristo. Por ello, la obra de la nueva evangelización, en la que estamos
empeñados, y a la que se nos llama a todos los cristianos, no es algo secundario, sino
esencial. Por eso Jesucristo insiste en decirnos a los discípulos: ‟Id por el mundo y
anunciad el Evangelio‶. Y por eso os digo también que es inaceptable, como decía el
Papa Juan Pablo II, ‟como contrario al Evangelio, la pretensión de reducir la religión
al ámbito de lo estrictamente privado, olvidando la dimensión esencialmente pública
y social de la persona humana. ¡Salid, pues, a la calle, vivid vuestra fe con alegría,
aportad a los hombres la salvación de Cristo, que debe penetrar en la familia, en la
escuela, en la cultura, en la vida política‶.

La lucha contra todas las lacras que azotan a nuestra cultura es una tarea en
la que tenemos que empeñarnos todos: lucha contra el terrorismo, a la que os invito
especialmente en estos momentos que vive el mundo, contra la injusticia, contra la
falta de libertad, en defensa de la familia y contra el paro. Son tareas que tenemos
delante y nadie que se llame cristiano puede decir que él no tiene nada que ver con
nada de esto. La eliminación de estas lacras requiere de nosotros una posición ante
la vida con el estilo y la manera de la Santísima Virgen del Amor Doloroso. Os invito
a todos a asumir con decisión firme estos compromisos.

Jesucristo, el Hijo de María, se va a hacer presente en este altar dentro de unos
momentos. A Él que es el único Camino del hombre, le pido hoy ante la Imagen de su
Madre, la Virgen del Amor Doloroso, que nos haga caminar como Él hizo y que nos
haga sentir la vida y el compromiso por ella como su Madre lo sintió.


+ Antonio Dorado Soto,
Obispo de Málaga

Diócesis Málaga

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