DiócesisHomilías Mons. Dorado

Festividad de la Virgen del Carmen

Publicado: 23/07/2006: 656

S.I. Catedral

Misa con la Archicofradía de Ntra. Sra. del Carmen de Málaga


1º Lectura: Jr 23. 1-6
Sal 22
2º Lectura: Ef 2, 13-18
Evangelio: La Visitación Lc 1, 39-56

1. Saludo inicial.

Queridos hermanos, devotos de la Virgen en la secular tradición del Carmen. Un año más en numerosas Parroquias de la Diócesis, especialmente en aquellas que son bañadas cada día por el mar y en Monasterios de Carmelitas, se vive estos días la renovación del amor a la Virgen durante los días dedicados a preparar la fiesta que celebramos el pasado día 16 de Julio.

La oración del Rosario, las preces propias para los días del triduo o de la novena, la Eucaristía celebrada con especial solemnidad, nos han ayudado a estar alegres, contentos de saber que tenemos a la Virgen María como ejemplo de vida cristiana, como intercesora ante Dios y como ayuda para que, en cualquier necesidad, acudamos a ella en la seguridad de que nos fortalece en las pruebas y sufrimientos que la vida conlleva y nos anima a vivir en alegría y esperanza, como nos ha recordado con reiteración el Papa Benedicto XVI, en su reciente visita a Valencia.

Queridos fieles, desde la Parroquia del Carmen, muchos de vosotros habéis peregrinado esta mañana acompañando la imagen de la Virgen del Carmen. Cuántas veces durante el año habéis llegado al templo, que presidió el viejo barrio de El Perchel, para orar, para pedir, para sentiros queridos por la Madre de Dios.

Como en estos años anteriores, habéis madrugado para rezar el Rosario, en la aurora de este Domingo. El culmen de esta oración es la celebración de la Eucaristía, en comunión con la Iglesia Universal. Después acompañaréis a la Virgen de vuelta a su templo y despediréis este Domingo con emoción y gratitud y un renovado propósito de verdadera vida cristiana.

Felicito a la comunidad de PP. Claretianos, que son los responsables en mi nombre de la acción pastoral en la Parroquia; al Hermano Mayor y a la Hermandad del Carmen; a los PP. Carmelitas, por todo el esfuerzo realizado durante el año para mantener y ahondar en la verdadera devoción a la Madre de Dios en la advocación tan querida de la Virgen del Carmen.

2. Peculiaridades de la devoción actual a la Virgen del Carmen.

Esta mantenida devoción tiene cada año, sin embargo, una peculiaridad que responde a las necesidades del momento.

Devotos de la Virgen del Carmen: este año queremos pedir a la Madre de Dios que nos ayude a fortalecer y transmitir la fe.

Al ambiente de secularismo que vive el mundo desarrollado en el que nos encontramos, debemos responder con un ahondamiento de la fe y con una creciente decisión de transmitir con nuestra vida, con nuestras palabras y nuestras obras, la fe que recibimos el día del Bautismo.

Como han escrito los Obispos franceses: ‟La situación en que nos encontramos nos impulsa a ir a las fuentes de nuestra fe y a hacernos discípulos y testigos del Dios de Jesucristo de una forma más decidida y radical‶.

No podemos contentarnos con acoger herencias y costumbres de nuestros mayores. La devoción a María nos lleva a decir con nuestra vida, como ella se lo dijo al Ángel: SÏ a lo que Dios nos ha revelado, nos ha manifestado y que la Iglesia nos propone de forma permanente.

La fe, regalo de Dios, tiene que ser acogida por cada uno de nosotros y cuidada de tal manera que nos haga vivir de una forma especial, tal como Jesucristo nos enseñó con su vida y con su Palabra.

La fe que se centra en el amor a Jesús. Porque la fe que está dentro de nosotros requiere que nuestra afectividad esté llena de la persona de Jesucristo y de su Madre, la Virgen María. Como escribió el Papa Juan Pablo II: ‟Jesucristo, conocido, amado e imitado‶.

Una fe personalizada, esto es, que llega a cada una de las personas, la fe a la que cada uno responde independientemente del ambiente en que se encuentra e intenta vivir de acuerdo con la misma fe.

Fe que tiene su dimensión esencial en la familia, como nos ha recordado el Papa en Valencia durante la celebración del V Encuentro Mundial de las Familias.


3. La Virgen María, nuestro modelo a seguir.

En este camino de acoger y responder la fe, nos encontramos con el ejemplo de María Santísima. Ella es el mejor paradigma de cómo debemos vivir.

Cuando el Concilio Vaticano II se refiere a la Virgen, nos la presenta como conjunto de virtudes a imitar, especialmente en relación a la fe a la que María se entregó.

Así dice el Concilio: ‟Los creyentes dirigen sus ojos a María, que resplandece ante toda la comunidad de los elegidos como modelo de todas las virtudes... María reúne en sí y refleja las exigencias más radicales de la fe‶. (LG, 65).

De todas las virtudes de María, os quiero recordar las siguientes, que son urgencias para nuestro momento.

María es ejemplo de entrega a la voluntad de Dios. ¿Qué debemos hacer? Lo que Dios quiere y que nos ha manifestado. La voluntad de Dios no se nos manifiesta por el número de votos o por lo que es más popular. La voluntad de Dios nos la ha manifestado Jesucristo y debe constituir el criterio de nuestra vida. Decido y vivo lo que Dios quiere y como Dios quiere.

María es ejemplo de oración. Si no oramos, la fe se debilita en nosotros. Debemos reiterar el propósito de orar en el templo, de orar en nuestra casa. Orar, que es meditar la Palabra de Dios; orar, que es agradecer a Dios el don de la fe, de la esperanza y de la caridad. Orar para pedir la fidelidad al Evangelio y para ser testigos de Jesucristo en medio de nuestra sociedad.

María es Madre de la Iglesia. Como Ella nos debemos sentir miembros vivos de la Iglesia. La fe se nos ha dado a través de la Iglesia y ha crecido en nosotros por la mediación de la Iglesia que formamos todos los bautizados, unidos en Cristo, el Señor.

Sentirnos Iglesia, trabajar apostólicamente desde la Iglesia, es gozo y responsabilidad. Somos discípulos de Jesús que hacemos visible la presencia de Jesucristo Resucitado en nuestro mundo.

En medio de tantos hombres y mujeres que tienen dificultades para creer, la mediación de María, en su advocación del Carmen, nos consigue de Dios fortalecimiento de la fe y felicidad para vivir de acuerdo con ella, al mismo tiempo que aumenta el propósito de ser apóstoles que anunciamos con nuestra vida y con nuestra palabra el mensaje del Evangelio.

Especialmente a la Hermandad pido que tenga como primera dedicación de todas sus acciones, el mensaje de la fe para que toda persona que llega a los pies de la imagen, aumente su fe en Jesucristo, el Hijo de Dios, el hijo de María.

Estad contentos por este día. Por las flores, los cantos y los aplausos que tributáis a la Virgen. Y estad cada vez más felices porque María nos ayuda a creer y amar a Jesucristo, en el seno de la Iglesia.


+ Antonio Dorado Soto,
Obispo de Málaga

Diócesis Málaga

@DiocesisMalaga